1 de enero en Roma.

Roma es magnífica. Nos ha bastado un día completo por la ciudad para enamorarnos de ella. Y eso que aún no hemos estado en el Vaticano y el Coliseo, posiblemente las dos joyas de la corona. Pero es que Roma es un lugar con tanta historia, con tanto que contar, que cualquier rincón acaba convirtiéndose en un lugar especial. A pesar de ser una gran ciudad y la capital de Italia, no tiene nada que ver con otras urbes como París o Londres. Sin desmerecer a estas dos, diremos que son diferentes. Su legado es tan potente que te sientes atrapado y no puedes dejar de imaginar como sería la vida en épocas pasadas, cuando este lugar era la capital del mundo y el lugar más poderoso de la Tierra.

No hay nada como tomarse un cappuccino en Roma sentado en una terraza de cualquiera de sus numerosas plazas. Y así hemos querido empezar este año 2017, desayunando un par de tostadas y un sabroso cappuccino italiano. Pero si además lo haces en la plaza donde está situado el Panteón pues este desayuno te sienta bastante mejor (16 euros nos ha costado 3 desayunos compuestos por un cappuccino o vaso de leche y dos tostadas para cada uno). Seguro que esta es una de las cosas por la que Roma recibe el nombre de “La ciudad eterna”. No hay que olvidar que el Panteón data del año 125 d.C. por lo que poder tenerlo aún ahí intacto es una auténtico privilegio.

Por eso después de desayunar mientras nos calentábamos con los primeros rayos de sol del día (en Roma hace más frío del que uno puede pensar) nos hemos dirigido al interior del Panteón que es el edificio más antiguo de la Roma imperial. Concebido para ser el templo de “Todos los dioses” (las palabras pan y theos significan esto mismo en griego) destaca su forma circular con un gran óculo (agujero) central en lo más alto de la cúpula. Este óculo es sin duda lo más característico del Panteón ya que permite la entrada de la luz en su interior uniendo así ambos espacios de manera simbólica y rindiendo culto a los 7 planetas romanos: el Sol, la Luna, Venus, Saturno, Júpiter, Mercurio y Marte.

Este culto duró hasta el siglo VII cuando se convirtió en una basílica cristiana. Entonces se destruyeron la mayoría de los altares de estos planetas para cambiarlos por mártires cristianos. Al menos sirvió como sepulcro de personajes célebres entre los cuales están los de Rafael Sanzio o las de los reyes de Italia Víctor Manuel II y Umberto I.

Y hablando de Víctor Manuel, nuestro siguiente destino al salir del Panteón ha sido ir al monumento que llevan su nombre. Para ello hay que caminar unas pocas calles (es lo bueno de Roma, que todo está relativamente cerca) hacia la Piazza Venezia. Justo en esa plaza se encuentra el Palacio Venecia, lugar desde donde solía hablar al pueblo el dictador Benito Mussolini y en el cual realizó su famoso discurso de declaración de guerra: https://www.youtube.com/watch?v=i4J4xSzpSuA ,lo que supuso la entrada de Italia en la segunda guerra mundial.

Justo a la izquierda del Palacio está el inmenso monumento a Víctor Manuel, el primer rey de Italia tras la unificación del país. Construido entre 1885 y 1911, se tuvieron que derruir algunas casa y edificios de la Roma clásica para construir este monumento, algo que no agradó a lo romanos. El colosal monumento de 135 metros de anchura y 70 metros de altura está compuesto por decenas de majestuosas columnas corintias e interminables escaleras, todo ello realizado en mármol blanco. Una escultura ecuestre de Víctor Manuel realizada en bronce preside el conjunto y dos cuadrigas guiadas por la diosa Victoria coronan el pórtico de 16 columnas.

Es una obra faraónica desde que resalta a la luz del sol debido a su mármol blanco. Y desde lo más alto se puede tener una perspectiva de la ciudad.

Después de irnos de la plaza la ciudad nos ha llevado a la Piazza de San Lorenzo de Lucina donde hemos comido estupendamente en unos de sus restaurantes mientras nuestros dos pequeñines echaban una de sus interminables siestas. Y tras comer buscábamos la iglesia de la Concepción para ver la “Cripta de los Capuchinos”, un lugar bastante tétrico en el que se pueden ver miles de calaveras de frailes capuchinos. Un lugar de los que no suele salir en las guías turísticas de Roma pero que merecer ser visitado como si fuera el mismo Coliseo. Pero desgraciadamente está cerrado por ser 1 de enero, así que volveremos mañana ya que a Sonia le hace especial ilusión verla. Apenas a 200 metros de se encuentra la Piazza Barberini en la que está una de las grandes esculturas del genio Bernini, la fuente del Tritón. 

El día ya estaba empezando a finalizar así que hemos hecho un último esfuerzo para irnos a la Piazza del Popolo, que fue la entrada principal de la ciudad en la época más esplendorosa del imperio. Se trata de una enorme plaza en la que destaca el enorme obelisco egipcio de 24 metros dedicado a Ramsés II, el cual estuvo ubicado en el Circo Máximo desde el año 10 a.C. hasta que fue trasladado allí en 1589. A pesar del frío hay bastante gente en la plaza, algo que es por otra parte normal tratándose del día que es.

Y ya para concluir el día nos hemos acercado a la Plaza de España ya que ayer estuvimos solo unos momentos y nos quedamos con las ganas de subir a lo alto de las escaleras para comprobar sus vistas. Unas vistas que por cierto no nos han defraudado. Solo hay que ver esta instantánea con la cúpula de San Pedro del Vaticano y la luna al fondo.

Esta ha sido nuestra última visita de hoy. Hemos caminado bastante y estamos realmente cansados. Mañana nos tomaremos el día con algo más de calma. Solo tenemos como objetivo principal visitar el lugar más conocido de Roma, el Coliseo. Un lugar imprescindible y que ansiamos ver.

Autor entrada: brunete80

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