Llegada a Lituania. Visita a Trakai.

Ya desde la habitación de nuestro apartamento en Vilnius escribo estas líneas sobre el inicio de nuestro viaje. Hoy ha sido tremendamente agotador. Un día de esos que se pasan cuando te vas de viaje. Pero al mismo tiempo y a pesar del cansancio, a uno le envuelve una sensación de alegría y felicidad ante lo que se nos avecina en los próximos días.

Llevo desde las 04:00h de la madrugada levantado. Nuestro avión ha salido desde Barcelona con puntualidad a las 06:20h, por lo que nos ha tocado madrugar. Y eso que desde Valencia hemos hecho noche en un hotel a 2km del aeropuerto, porque sino hubiera sido imposible. Aún y así, ha sido una pequeña odisea llevar con nosotros a Xavi y Àlex a esas horas. Aunque al final no ha sido tan caótico como nos esperábamos, han estado depiertos y al pie del cañón desde las 04:00h. Ha sido una gozada verlos tan emocionados y contentos en los momentos del check in y embarque al avión.

Pero aunque parezcan inagotables, nuestros pequeños se han quedado fritos nada más despegar el avión. Es entonces cuando hemos aprovechado para descansar un poco y repasar la ruta que íbamos a hacer hoy.

 

Después de 3 horas y media de plácido vuelo hemos aterrizado en Vilnius. El día estaba gris aunque sin lluvias. Además la temperatura es buena, unos 18 grados. Al recoger nuestras maletas nos hemos dirigido a por nuestro coche de alquiler de la empresa Autocom. Nos ha dado un poco de susto ver que la oficina estaba cerrada, así que hemos tenido que llamar por teléfono, y 30 minutos después ha venido un chico que nos ha entregado el coche y explicado todo el funcionamiento y condiciones (por cierto, en un perfecto inglés) del alquiler. Así que sobre las 12:30h nos hemos dispuesto a ir con nuestro Toyota Auris ranchera rumbo a Trakai. Ya al ir por la carretera nos vamos dando cuenta de la naturaleza y verde que hay en este país. Amplios bosques y arboledas enormes inundan ambos lados de la vía.

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30 minutos después llegamos a Trakai. Un gran cartel a la entrada del pueblo nos da la bienvenida. Y ya la escena nos hace pensar que hemos llegado a un sitio diferente. Nos vemos rodeados de lagos a ambos lados de la carretera. Y es que Trakai es un pueblo de 5000 habitantes que está rodeado por 5 lagos, lo cual le da una belleza incomparable. Lugar de vacaciones y descanso de muchísima gente, se respira paz y un ambiente de calma, mucha calma. Llegar a la parte más hermosa es sencillo, ya que solo hay que seguir la única vía del pueblo que nos acaba llevando a su famoso castillo. Como son las 14:00h hemos aprovechado para comer en un de los múltiples restaurantes que hay.

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Y por supuesto, como no, hemos querido probar lo más típico de Lituania. Nos ha llamado la atención uno llamado Kybynlar. Un par de kibinas (famosas empanadillas rellenas de carne) junto con una ensalada fría de ternera ha sido nuestra comida. Todo ello acompañado obviamente por un par de grandes y frescas cervezas lituanas, las cuales están riquísimas!!!

Después de una buena comida nos hemos acercando paseando al famoso castillo de Trakai. Tantas veces visto en fotos, y por fin hemos estado ante él. Como dice Bruno, es tal como nos imaginábamos, tal cual hemos visto en tantas webs.

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Y es que lo bonito no es el castillo en sí, sino es su entorno el que le da esa magia que tiene. El castillo como tal no tiene nada especial ya que es pequeño y además está reconstruido desde hace unos años. Su belleza radica en su posición, rodeado de agua, lo cual contrasta con sus ladrilos rojizos y el verde de los árboles que lo envuelven. Ese es su atractivo. Como no, hemos entrado a visitarlo, aunque como ya decimos no tiene gran cosa por dentro. Para llegar tienes que caminar por una larga pasarela que atraviesa uno de los lagos que lo rodean. De otra manera, la única forma de acceder es con una embarcación. Un patio grande y algunas estancias con objetos típicos de la época medieval. Eso sí, hemos pasado una gran tarde. Sinceramente ha sido una gran elección para comenzar nuestro viaje. Teníamos dudas pero ha sido lo mejor, ya que así visitábamos Trakai nada más llegar, y así nos podíamos dedicar a conocer Vilnius los siguientes días sin tener que movernos de la ciudad.

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Paseando por los alrededores del castillo se respira mucha tranquilidad. Y hay una cosa que nos ha llamado mucho la atención, y es el silencio con el que la gente se mueve por allí. No se oye práticamente hablar a la gente, y los que lo hacen, es de forma muy bajita. Ésta es una de las cosas que nos suelen llamar la atención en nuestros viajes, el tono más bajo de voz de la gente. Y es que como latinos, españoles y valencianos en eso poca gente nos supera (no sabemos si es bueno o malo, jejeje).

Ya sobre las 6 de la tarde nos hemos tenido que marchar hacia Vilnius donde tenemos nuestro apartamento alquilado. Nos da un poco de pena irnos de allí, pero ya va siendo hora de marchar a descansar. Hubiera sido genial quedarse por allí un par de días disfrutando del paraje como hacen muchos que vienen aquí. Alquilarse una casita, navegar con una barquita por sus lagos, etc. Pero esto no va a poder ser. Quizá en otra ocasión. El comienzo ha sido prometedor, hemos disfrutado mucho de Trakai, una de las visitas más deseadas del viaje.

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Así que tras poco más de media hora de nuevo, nos hemos plantado en Vilnius en nuestro apartamento. Por suerte enfrente tenemos un supermercado, así que hemos hecho una compra rápida para cenar. Tallarines para Xavi y Sonia, y una ensalada César para Bruno (Àlex tiene su potito). Ducha relajante, cena rápida y a dormir. Ha sido un día agotador en el que nos hemos levantado muy temprano para iniciar esta aventura. Mañana continuamos.

Autor entrada: brunete80

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