Bicicletas, Museo Van Gogh y casa de Ana Frank.

Después del día de ayer en el que llegamos y nos situamos un poco por la ciudad, hoy ha sido un día muy productivo en el que hemos empezado a vivir la esencia de lo que es Ámsterdam, lo que realmente buscábamos en este viaje.

Nos hemos levantado esta mañana con muchas ganas de Ámsterdam. Pero para un día duro, lo primero que hay que hacer es desayunar bien y coger fuerzas. Así que para ello nos hemos ido a una pequeña cafetería que teníamos a apenas dos calles de nuestro hotel, justo delante del Rijksmuseum, en una bonita explanada y con las preciosas vistas del museo y del famoso monumento con el nombre de la ciudad en letras grandes. Además, nos hemos encontrado con una exposición temporal al aire libre de unas figuritas con forma de conejo. Unas figuritas decoradas con el estilo y motivos de Joan Miró, el famoso artista modernista catalán.

Ya con los estómagos llenos hemos estado paseando un rato por una explanada que hay enfrente del Rijksmuseum y al lado de otro museo, el de Van Gogh. Y es que ambos museos están separados por un par de calles de diferencia. Así que hemos aprovechado para hacernos alguna foto del bonito edificio de la ópera además de estar jugando con Xavi. Hay que ver qué bien cuidada está la ciudad y cuánto verde hay a nuestro alrededor.

Paseando, paseando hemos ido en busca de una tienda de alquiler de bicicletas. Y es que estar en Ámsterdam y no alquilar una bicicleta para disfrutar de sus calles, es comparable a estar en París y no subir a la Torre Eiffel. De hecho Holanda es el país de las bicicletas, así que nosotros no íbamos a ser menos y queríamos vivir esta experiencia. Hemos alquilado dos bicicletas, una para cada uno, aunque una de ellas con asiento para poder llevar a Xavi con nosotros.

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Ya con nuestra bicis hemos ido al Voldenpark, el auténtico pulmón verde de Ámsterdam. El Voldenpark es un parque enorme con bonitas fuentes, bares, atracciones para niños y otras muchas posibilidades de realizar diferentes actividades al aire libre. Gente de todas las edades se reúne allí para charlar, pasear, hacer deporte o simplemente pasar un rato agradable. Hay además numerosos turistas como nosotros que aprovechan para disfrutar del parque. Nosotros hemos pasado un para de horas fantásticas por allí. Tanto que el tiempo nos ha pasado volando hasta que se nos ha hecho la hora de comer.

Una vez después de comer, hemos aprovechado para visitar el museo Van Gogh que como ya hemos dicho se encuentra muy cerquita del Voldenpark y de donde nos alojamos. Habíamos organizado esto así porque a Xavi le encanta hacer la siesta en su carrito, por lo que se nos presentaban un par de horas para visitar este museo antes que él se despertase. Así que allí que nos hemos ido. Lo que pasa es que desgraciadamente tenemos poco que mostraros, ya que en este museo no se puede hacer ninguna foto a los cuadros del genial artista, por lo que solamente nos hemos conformado en observarlo detenidamente y tratar de guardarlos en nuestra mente para siempre. (Al menos nos hicimos una foto en la entrada)

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Aunque no pudimos hacer ninguna instantánea, si que queremos decir que nos gustó bastante este museo, ya que en él se guardan obras buenísimas de Van Gogh que hemos visto infinidad de veces como Los Lirios, sus Autorretratos o la fantástica Habitación en Arles. Y al menos, con eso nos quedamos, con haber podido contemplar algunas de sus mejores obras.

Y ya tras la visita al museo y con Xavi despierto nos hemos ido a dar una vuelta por la ciudad con la bicicleta, concretamente con dirección a otro museo, a la casa de Ana Frank. Así nos hemos despejado un rato al tiempo que hemos podido merendar mientras hacíamos las casi 2 horas de cola que hay para entrar. Tampoco se nos ha hecho muy larga la espera porque hemos estado jugando con Xavi por la explanada que hay fuera de la casa-museo, así que nos ha pasado rápido. Y tras ese tiempo de espera, hemos podido entrar a la archifamosa casa de “Diario de Ana Frank”. Una casa que transmite mucha historia. Algo que nos explica muy bien Sonia aquí: La casa que se quedó vacía.

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Cuando salimos de allí ya está anocheciendo, así que nos vamos rápido a coger nuestras bicicletas para volvernos. Aunque como muchas veces, a Sonia le ha salido su vena creativa y ha hecho algunas fotos muy bonitas con los preciosos canales de Ámsterdam como fondo.

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Nos estaba entrando hambre, y teniendo en cuenta que estábamos a unos 20 minutos en bicicleta hemos decidido parar a cenar en cuanto viéramos algún lugar interesante. Así que a unas pocas calles cercanas hemos visto un restaurante tailandés en el que hemos decidido entrar. Y realmente ha sido un acierto, ya que tanto Xavi como nosotros hemos disfrutado de la comida.

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Arroz con curry y coco, más una gran ensalada tailandesa con gamba han sido nuestro menú de esta noche. Todo ello amenizado con unas simpatiquísimas camareras asiáticas. Una cena muy agradable para acabar este completo día. Desde allí nos hemos dirigido directamente a nuestro hotel a descansar ya que mañana queremos ver la zona más central de la ciudad con la plaza del ayuntamiento como estandarte. Aunque como hasta ahora, iremos sin agobios y a la marcha que nos permita Xavi, que por cierto de momento está soportando todo genialmente. Así que mañana más.

Autor entrada: brunete80

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