Púbol, el castillo de Gala.

Nuestra “Ruta Dalí” empieza Púbol. Se la llama Ruta Dalí porque a través de diferentes lugares se puede seguir y conocer en profundidad la obra de Salvador Dalí. Y sin lugar a dudas esta localidad fue un sitio clave en su vida.

DSC02036

Para ponernos en contexto hay que decir que Salvador Dalí estaba locamente enamorado de su esposa Gala. Digamos que era un amor que iba más allá de lo trascendente. Se trataba de una adoración, de algo místico. Gala era su diosa, su musa, y por ello la trataba como tal. Muestra de ello es que Dalí prometió que le compraría un castillo a Gala. Después de varios intentos fallidos consiguió adquirir un antiguo castillo del siglo XI. Éste estaba en un estado bastante ruinoso y con sus jardines totalmente abandonados y salvajes. Pero en vez de ser un problema esto fue una bendición para el artista, ya que el castillo de Púbol iba a ser el lugar en el que podría dar rienda suelta a todo su arte al restaurarlo.

Actualmente el castillo se ha convertido en un museo en el que se observan objetos, estancias y detalles de sus peculiares dueños. El jardín es un lugar donde la naturaleza se mezcla con el arte a que hay algunas esculturas del genio catalán.

Pero lo más interesante es ver las estancias interiores con objetos personales de Gala y Dalí.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Como valencianos y amantes de las fallas que somos nos encantó fotografiarnos con un “ninot” del pintor.

DSC02057

Sin ninguna duda el lugar más solemne de aquella casa-museo es el mausoleo que se construyó para albergar en un principio a los dos amantes. Las dos tumbas estaban separadas por un muro de ladrillo, que tenía un agujero que coincidía con otro que se había practicado en el ataúd de Gala; la idea era que la mano derecha del cadáver de Gala saliera por el agujero y llegara, a través del agujero en el ladrillo, al cuadrángulo que ocuparía, en su momento, el cadáver de Salvador Dalí cuya mano izquierda, gracias al mismo sistema de agujeros, quedaría enlazada para siempre con la de su amada.

Pero un buen día, con Gala ya enterrada y con su mano bien dispuesta a recibir la de su marido, Dalí escribió, dentro de su lista de últimas voluntades, que prefería que lo enterraran en Cadaqués, y no en Púbol como había pactado, y el resultado de aquel golpe de timón es que el pobre cadáver de Gala sigue, hasta el día de hoy, con la mano sacada por un agujero del ataúd, crispada y ansiosa, esperando a que su marido, finalmente, cumpla con su palabra.

 DSC02024

Después de observar un lugar tan simbólico, acabamos de pasar la mañana por las demás estancias de esta peculiar morada. Cada rincón está cuidado al mínimo detalle, y desprende un perfume de arte y creatividad propio del genio.

Para ser nuestra primera parada en esta ruta Dalí, nos sentimos muy satisfechos de lo que hemos visto. Tocaba descansar y prepararnos para nuestra próxima parada. Cadaqués, siguiente lugar de culto de la vida de Dalí y Gala. Lugar donde pasaban largos periodos vacacionales y en donde se construyó lo que se llama comúnmente “nidito de amor”.

Autor entrada: brunete80

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *