Saint-Tropez, Cannes y Antibes.

Hoy empieza nuestra ruta por la lujosa Costa Azul francesa. La idea es tener como cuartel principal un pequeño hotel en Antibes, que es una localidad de la costa en la que los precios de los alojamientos no son tan escandalosos para nuestros bolsillos como los de Saint-Tropez, Niza, Cannes o Montecarlo. Así, cada día, desde Antibes podemos desplazarnos a los lugares que deseemos, ya que no se encuentran demasiado lejos los unos de los otros. Por lo tanto, partidos desde Avignon nuestras primeras visitas serán en Saint-Tropez y Cannes, ya que estas dos ciudades se encuentran de camino a Antibes.

De Saint-Tropez diríamos que podría considerarse como la Marbella de Francia. Un lugar no demasiado grande, y que se ha hecho famoso por sus visitantes ricos y también por alguna que otra película del cine francés. Así que después de una larga cola en el coche para poder acceder por la única carretera que llega allí, aparcamos para pasar allí un rato y comer algo ya que se nos ha hecho mediodía.

Lo que vimos no fue nada especial. Simplemente un pequeño puerto con sus yates y a sus dueños disfrutar de esa vida de ricos que tienen. Poco más. Nosotros mientras, nos conformamos comiendo un kebab en una pequeña zona de rocas. Eso sí, con nuestra felicidad que no nos quita nadie.

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Por cierto, mejor un kebab que sabemos que sabe a kebab que esta ración de paella cobrada a precio de caviar ruso y que uno no sabe muy bien que sabor tendrá. Madre del amor hermoso…

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Después de comer tomamos rumbo a Cannes, donde pensábamos pasar la tarde antes de llegar a Antibes donde se encontraba nuestro hotel. Tampoco esperábamos ver nada especial en esta ciudad famosa por su festival internacional de cine. Pero ya que pasábamos por allí, qué menos que parar y pasear un poco por sus famosas calles.

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La verdad es que pasamos poco rato y simplemente nos acercamos al famoso teatro por donde desfilan las estrellas a través de su alfombra roja cuando es época del festival de Cannes. Además, nos tomamos un refresco en el paseo de su playa y poco más. Queríamos llegar a nuestro hotel en Antibes ya que el ambiente de esta playa parece que era bastante interesante. Así que no nos entretuvimos demasiado y tomamos rumbo hacia allí.

Cuando llegamos allí ya era casi la hora de cenar. Así que nos duchamos rápido y bajamos a comer algo y pasear por la zona. Una zona, que de verdad estaba muy animada y que constaba de una gran vida veraniega.

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No pasamos demasiado tiempo allí. Estábamos cansados y nos apetecía dormir. Además, en un pequeño arrebato decidimos ir mañana a la frontera italiana, concretamente a Ventimiglia, primera localidad italiana famosa por su gran mercado, y también a San Remo. Así que tocaba descansar.

Autor entrada: brunete80

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