De Narva al Parque Nacional de Lahemaa (Haaiviku) con parada en Rakvere.

Sigue nuestra aventura. Escribimos estas líneas desde nuestra bonita cabaña en Haaiviku, enclavados en el parque nacional de Lahemaa, una auténtica preciosidad.

Hemos abandonado esta mañana Narva con un tiempo frío y lluvioso. Apenas hemos hecho un par de fotos al río Narva, frontera natural entre Estonia y Rusia. También hemos pasado por delante de la aduana en la cual es curioso lo fácil que pueden acceder a la Unión Europea los rusos mientras que en el paso a la federación rusa se observaba una lentitud increíble con largas colas de los vehículos.

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Finalmente no hemos ido al castillo-fortaleza de Narva, lugar de batallas sangrientas por el control de la zona durante siglos, ya que llueve cada vez con más fuerza y además, tampoco nos apetece mucho estar ya en esta zona del país. Preferimos volver a la zona más europeizada. Así que hemos puesto rumbo al parque nacional de Lahemaa, donde esperamos pasar día y medio de desconexión y relax con nuestros niños igual que hicimos en el Gauja.

Desde allí hay 2 horas de camino, pero no lo haremos del tirón ya que pararemos en la localidad de Rakvere para ver su castillo entre otras cosas. Ha sido curioso como al tiempo que íbamos marchando hacia el oeste y dejando Narva, el viento y lluvia se han convertido en un alegre día soleado. Es como si ese día y poco en el que no nos hemos sentido a gusto se hubiera disipado y la aventura vuelve a ser mágica como en sus inicios. No nos han gustado nada los “pro rusos” y su forma de ser. Ya lo contamos en la entrada anterior, pero es que de verdad que nos hemos sentido extranjeros y no turistas por aquella zona.

Unos kilómetros más al oeste, en Rakvere ya se aprecia otro tipos de gentes. Hemos parado a comer en un restaurante con terraza interior donde los niños han podido jugar un rato.

Hemos comido rápidamente y nos hemos acercado castillo de Rakvere. No hemos querido entrar ya que según nuestras guías tampoco tiene nada especialmente interesante y así preferimos partir rápido hacia nuestra cabañita de Haaiviku.

No sin antes ir al símbolo de Rakvere junto con el castillo. Enfrente del castillo, justo en la colina Vallimägi se puede ver un toro grandioso creado por el artista local Tauno Kangro. La verdad es que es imponente y nos hemos inmortalizado junto a él.

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Y ahora sí que nos hemos ido a Lahemaa. El parque queda a unos 40 minutos de allí. Pero tal y como empezamos a adentrarnos en él notamos que estamos en un sitio especial. Sencillo de definir: “naturaleza”. Tremendo adentrarse en unas carreteras en las que se hace literalmente de noche debido a la vegetación y los altos árboles que lo inundan. Ha sido muy sencillo llegar a nuestro alojamiento. Un pequeño complejo de 6 cabañitas con todo lujo de detalle. Sauna, barbacoa, cocina exterior, una pequeña granja y verde. Mucho verde a nuestro alrededor. Nos hemos quedado enamorados.

Hemos pasado una fantástica tarde por allí con nuestros niños, los cuales necesitaban también esta desconexión para vagar y jugar libremente. De este modo es como organizamos el viaje, combinando ciudades y lugares de visita con retiros naturales para que ellos pudieran jugar y divertirse. Y así hemos acabado el día en familia. Mañana tenemos pensado hacer alguna pequeña ruta por el parque ya que vale la pena recorrer alguno de sus senderos y disfrutar de este entorno tan natural.

Autor entrada: brunete80

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