Día de año nuevo. London Eye, Camden Town

Después del largo día de ayer, hoy sí que nos hemos permitido descansar y dormir un poco más. Aunque eso sí, tampoco demasiado ya que hoy va a ser nuestro último día entero en Londres y aún nos quedan algunos lugares interesantes por ver.

El primer lugar al cual vamos a ir es la famosa noria a orillas del Támesis, conocida como London Eye. Por lo tanto, una vez más, nos hemos introducido en el metro el cual en apenas en 20 minutos nos ha dejado en Waterloo Station, muy cerquita de la noria, a unos minutos caminando. Son las 10:30h y ya hay mucha gente haciendo cola. Menos más que fuimos previsores ya que compramos las entradas el primer día que llegamos. Además, las compramos como preferentes para evitar cola. Es un poco más caro, pero vale la pena. Así que en nada hemos subido a la noria.

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Se sube a una cabina con capacidad para 32 personas, y se va bastante lento, por lo que da tiempo a observar con tranquilidad el entorno. El London Eye tiene una duración de media hora. 30 minutos de viaje en el que se puede ver una fantástica panorámica de la ciudad. Las vistas son magníficas, y se puede ver alguno de los edificios más emblemáticos de Londres desde lo más alto. Su precio es algo elevado, ya que nos costó a los dos 88 euros la entrada preferente (menos mal que Xavi al ser menos de 4 años no paga!!!), pero pensamos que si se va a Londres, es una visita que dentro de lo posible debería realizarse.

Desde allí mismo y casi sin tiempo, nos vamos rápidamente a ver uno de los motivos por los cuales decidimos alargar un día más nuestro viaje al organizarlo: El London New Year’s Parade. Se trata de un desfile lleno de colorido y música que realizan diferentes agrupaciones y asociaciones de la ciudad. Por ejemplo equipos deportivos, policías, bomberos o escuelas pasan cantando, bailando o simplemente saludando a la gente. Se vive un ambiente muy festivo, aunque es cierto que tras un rato allí se acaba haciendo monótono, por lo que decidimos irnos. Al final, ciertamente algo decepcionante. Esperábamos algo más espectacular.

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Nuestro próximo destino iba a ser el pudiente barrio de Nothing Hill, aunque antes de coger el metro aprovechamos para hacernos las turísticas fotos en el puente con el Big Ben a nuestras espaldas.

Uno de los destinos que teníamos marcados en nuestra ruta por Londres era la visita al barrio de Nothing Hill. Sonia es una enamorada de la famosa película protagonizada por Julia Roberts y Hugh Grant en la que la trama se desarrolla en esta lujosa zona de Londres. Tiene un ambiente tranquilo, muy distinto del bullicio del centro. Las calles están en silencio, y nuestros ojos se paran a observar cada uno de los lujosos coches aparcados ante esas imponentes casas. Y paseando paseando, llegamos al lugar por el cual estamos en este barrio. Me imagino que los fans de la película lo sabréis, ya que estamos hablando de la famosa librería en donde tienen lugar algunas escenas del film. Nos hicimos la famosa foto de rigor y estuvimos charlando un momento con la dueña, la cual es una chica muy simpática y que no siente agobio ni molestia a pesar de tener siempre algún que otro turista merodeando igual que nosotros.

Y como aún no tenemos demasiada hambre, decidimos aguantar un poco más e irnos a una visita obligada para el que viaja a conocer Londres. Por lo tanto tomamos una vez más el metro, ahora con parada en Camden Town, barrio atípico y muy diferente del lugar de donde venimos.

En primer lugar, aprovechamos para comer en un buffet asiático mientras Xavi hace su siesta de rigor en la sillita de paseo. De bebida, cerveza de importación china, algo nuevo…

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Ya con los estómagos llenos descubrimos de casualidad, uno de los mejores lugares que hemos visto durante estos días. Es el Stables Market, antigua cuadra-establo de caballos en donde hay más de 400 puestos de comida, ropa, antigüedades, artesanía u obras de arte. Allí se respira ese ambiente bohemio y libre en el que la gente expresa el modo de vida que desea con total libertad. El lugar no tiene pérdida, y uno siempre puede ver cosas diferentes las cuales no suele ver en un mercado común.

Nos pasamos todo el resto de la tarde por allí entre punks, hippies, tiendas de ropa alternativa o puestos de comida de países lejanos.

Agotados, cerca de las 20:00h decidimos regresar a nuestro hotel totalmente fundidos. Ha sido otro día largo y duro, aunque durante estos días ya hemos visto prácticamente todo lo que nos habíamos propuesto. Cenamos en la habitación y nos quedamos los tres fritos pensando ya en el regreso a casa mañana.

Autor entrada: brunete80

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