El Foro Romano.

Después de disfrutar ayer con el Coliseo de Roma, hoy tampoco nos hemos quedado atrás ya que hemos pasado prácticamente todo el día en el Vaticano, la ciudad de los Papas cristianos. Sin lugar a dudas otro de los grandes lugares de esta urbe y que no tiene desperdicio.

Pero antes de eso, ayer nos quedó pendiente una visita al foro romano, lugar que no visitamos ya que solamente fuimos al coloso.

No se puede entender lo que fue la Roma Imperial sin estar en el Foro Romano, lugar de la vida cotidiana hace más de 2000 años. En el Foro tenían lugar la política, la justicia, el comercio, la vida social y el culto a los dioses de Roma. Era el corazón de la ciudad y está cargado de recuerdos de los principales protagonistas de su historia. Para llegar se hace el mismo trayecto que hacia el Coliseo. Es obvio que ambos están prácticamente pegados ya que estamos hablando del centro neurálgico de la antigua ciudad. Por eso de nuevo mientras uno se va acercando pasa de nuevo ante “personajes relevantes” con un glorioso pasado.

Como teníamos las entradas compradas de ayer, no hemos tenido que hacer prácticamente cola así que en nada hemos entrado. Además al ser pronto por la mañana tampoco había aún demasiada gente.

Al finalizar el Imperio, el Foro Romano se dejó en el olvido y poco a poco quedó enterrado. Aunque en el siglo XVI ya se conocía la existencia y la ubicación del Foro, no fue hasta el siglo XX cuando se realizaron las excavaciones. El estado de conservación en el que está el Foro hace que tengamos que imaginarnos muy bien cómo era la vida allí, ya que muchos edificios prácticamente no están o lo que queda está bastante derruido. Como curiosidad, el área en el que se encuentra el Foro fue en sus inicios una zona pantanosa. En el siglo VI a.C. el área fue drenada mediante la Cloaca Máxima, uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo.

Verdadero santuario de la Antigua Roma, el Foro Romano es una visita obligada, pero es necesario contar con un buen guía para entender cada monumento: las basílicas, los templos, la Curia del Senado, la Tribuna de oradores o la Casa de las Vestales. Hoy queda poco de todo aquello, y su principal atractivo es poder revivir la gran historia en los mismos escenarios en que tuvo lugar. Quizá un error nuestro ha sido el de no llevar guía que nos explique los entresijos de la vida romana, pero ya sabéis que viajando con dos niños pequeños en carro la realidad de nuestro viaje es diferente. Aún y así hemos visto la mayor parte del Foro, eso sí, no sin la dificultad que supone transitar por los adoquines con un carrito de bebé.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Nos hubiera gustado permanecer más en el Foro y recorrerlo con más tranquilidad yendo hasta sus extremos lindantes con el Coliseo y los Foros Imperiales, ampliaciones del Foro Romano realizadas por Julio César al final de la época republicana, y más tarde por varios emperadores: Augusto, Vespasiano, Nerva y Trajano. Al menos nos quedamos con la esencia del lugar y con una excusa para volver algún día a conocerlo más detalladamente.

Ahora nos marchamos al Vaticano donde pasaremos el resto del día.

 

Autor entrada: brunete80

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *