Adiós a Lituania parando en Kernavé, Siauliai y Salaspils. Llegada a Riga.

Son las 23:00h y por fin estoy acostado en la cama de un apartamento de Riga, la capital de Letonia. Hoy ha sido de nuevo un día agotador. Seguramente el más largo y duro de nuestro viaje, aunque como ya hemos relatado en más de una ocasión, cuando viajas tienes que estar preparado para días como éstos. Días que con el paso del tiempo valoras por haber visto y conocido mundo, que es lo que al fin y al cabo más nos gusta hacer. Y hoy no ha sido ninguna excepción.

Nos hemos levantado pronto para hacer nuestra última vista por Vilnius, concretamente a la barriada de Uzupis. Uzupis es una pequeña “República Independiente” en la ciudad de Vilnius. Sí, sí, independiente. Con su moneda, con su constitución, etc. De hecho está reconocido como patrimonio de la humanidad por parte de la UNESCO. Estamos hablando de un barrio muy especial. De carácter bohemio es el lugar de vivienda y expresión de pintores y artistas. Hermanado con el barrio similar francés de Montmarte donde estuvimos en 2010, Uzupis está repleto de grafitis, pinturas y bonitos corrales donde los artistas dan rienda suelta a su creatividad. Símbolo de Uzupis es la estatua del ángel tocando la trompeta, lo cual simboliza el carácter utópico, idealista y soñador del barrio.

Como hemos dicho el barrio tiene una bonita constitución propia, en la que todos sus artículos giran en torno al vive y deja vivir al prójimo siendo feliz. Esta constitución está colgada en varios paneles en diferentes idiomas para que todo el mundo la pueda leer.

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Uzupis da para un día por lo menos, comer en alguno de sus restaurantes, tomarse un café en alguna de sus terrazas y pasear al anochecer para ver su vida nocturna. Pero nosotros vamos con el tiempo contado y toca irnos. Hoy nos aguardan varios destinos antes de llegar a Riga. Así salimos de allí con nuestro coche dirección a Kernavé, a media horita de Vilnius. Éste era uno de los destinos que no teníamos claro y añadimos a última hora ya que implicaba desviarse un poco de la ruta hacia Riga. Al final decidimos que quizá valía la pena conocerlo.

El trayecto a Kernavé desde Vilnius es muy, muy bonito. Envueltos en un verde paisaje, hemos podido conocer la Lituania más rural, en la que las vacas campan a sus anchas, los frondosos árboles se elevan buscando el cielo, y las casas de madera típicas nos muestran que allí, envuelto entre tanta naturaleza también viven personas. Incluso pudimos ver una bonita iglesia por el camino.

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Y vaya que si valía la pena… Este idílico pueblo es la puerta de entrada al valle de Neris, cuyas abruptas colinas fortificadas recuerdan la presencia de una civilización desaparecida hace mucho tiempo. La entrada al pueblo es muy bonita, y sus casas típicas de madera nos dan la bienvenida.

Aparacamos el coche y nos dirigimos a la mayor reserva arquológica de Lituania, la cual fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2004. Los hallazgos que se han hecho, reflejan que el lugar estaba habitado en el año 9000 a.C. Además en el siglo XIII Kernavé fue la primera capital de las tribus lituanas unidads además de ser un floreciente centro comercial. Así pues, estamos en un sitio con gran historia, atacado y saqueado en 1365 por los cruzados del norte al tratarse de un lugar pagano. Es fácil llegar a la reserva, ya que solo hay que seguir desde las indicaciones. El entorno es precioso, y la pequeña avenida que lleva al antiguo asentamiento está decorada con jardines y concluye con una pequeña iglesia.

Nada más pasar la iglesia ya a pie los antiguos asentamientos. En una palabra: IMPRESIONANTE.

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No hay entrada que pagar, ya que está todo al aire libre. La zona protegida comprende cinco enormes montículos con murallas y fortificaciones medievales. Unos escalones de madera conducen hasta la cumbre de las colinas, desde donde hay hermosas vistas. Y por allí hemos paseado, hemos jugado y corrido con nuestros niños, también nos hemos cansado y como no, hemos hecho unas fotos preciosas como recuerdo.

Sobre las 12:30 y tras más o menos una hora por allí, nos hemos subido de nuevo al coche para irnos a Siauliai, en busca de su famosa colina de las cruces. Aún en Lituania, para llegar allí desde hemos tardado 1 hora y 30 minutos de viaje. Un tiempo en que los niños se han portado bastante bien y apenas protestan. Hemos llegado pues a las 14:00h en busca de un lugar para comer. Nos hemos sentado en la terraza de un bar del centro del pueblo en una calle peatonal. Una ensalada de pato y un par de platos con cerdo y gambas nos llenan los estómagos para emprender de nuevo la marcha hacia uno de los símbolos de Lituania, “La colina de la cruces” la cual está a las afueras del pueblo dirección a la frontera.

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Lee nuestro artículo sobre “LA COLINA DE LAS CRUCES”

Tras la visita a la colina nos hemos subido de nuevo a nuestro coche para pasar ya la frontera y dirigirnos hacia Rundale, una de las primeras localidades de Letonia y en donde se encuentra uno de los más bonitos palacios de la región Báltica.

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Lo que pasa es que el día va avanzando y aún nos falta un tramo para llegar a otro lugar más que tenemos previsto para llegar finalmente a Riga. Así que cuando llegamos a Rundale sobre las 17:30h nos ha tocado tomar una decisión. La entrada al palacio ya está cerrada, por lo que solo podemos ir a los jardines exteriores que tiene. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que por suerte hemos podido estar en el fabuloso palacio de Versailles de París, desechamos la posibilidad de entrar.

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Al fin y al cabo, y aunque son diferentes, el Palacio Rundale (denominado “El pequeño Versailles”) no es de la magnitud del francés. Así que apenas lo contemplamos por fuera y aprovechamos además para estirar las piernas y merendar un poquito.

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Ha sido rápido (unos 15-20 minutos) ya que enseguida nos hemos subido al coche para seguir con nuestra ruta hacia Riga. Desde Rundale tenemos una horita de camino y aunque se nos va haciendo ya tarde (casi las 8) nos vamos a parar en nuestra última para hoy, en Salaspils. Salaspils está a unos 10 km de la capital, y es el lugar donde durante la 2ª Guerra Mundial se levantó un campo de concentración nazi y fueron torturados y exterminados miles de presos de guerra primero, y judíos después traídos hasta allí por el ejército de Hitler. Acceder al lugar no es fácil ya que no está demasiado indicado. Menos mal que con la ayuda de algún lugareño y nuestra guía podemos llegar. Llegamos finalmente allí y aparcamos el coche en un pequeño parquing. Estamos solos, anocheciendo y rodeados por el bosque y la humedad.

20160805_201054Seguimos el camino que nos lleva hacia lo que fue el campo de concentación. La puerta de entrada es una construcción enorme de piedra que se erige desde el suelo en diagonal hacia arriba simbolizando la vida con la muerte. Y una inscripción en letón que dice: “Tras esta puerta, la tierra gime de dolor”.

20160805_200907Y tras esa puerta allí no hay nada. Solo el vacío, lo que le da aún más simbolismo al lugar. No se ha querido ensalzar nada ni recrear lo que fue y lo que se vivió allí. Nos estamos dando cuenta en en este viaje que los pueblos bálticos no quieren hacer publicidad de lo que vivieron antaño. No es que quieran olvidar, sino que para ellos es mejor pasar página y mirar hacia adelante, eso sí, sin olvidar su pasado. Ha sido una visita conmovedora. Una visita de las que te toca. Y que queda muy bien reflejada en las sensaciones que nos describe aquí Sonia sobre Salaspils. Aunque es tarde y los cuatro estamos agotados, ha valido la pena la visita. Sin duda.

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Salimos de Salaspils y en 20 minutos nos metemos en el centro de Riga. Hemos encontrado con facilidad nuestro apartamento en el que la dueña nos estaba esperando para hacer el check in. Estaremos aquí dos noches. Mientras Sonia se ha encargado de arreglar un poco la ropa y comida que llevamos Bruno ha aprovechado para ir a buscar algo de cenar con Xavi. Una hamburguesería local es la elegida ya que no estamos para ir seleccionando. Hoy comida basura para saciar nuestros estómagos y a dormir. Ha sido un día muuuuy largo, aunque a la vez también productivo. Nos llevamos muchos recuerdos, muchas vivencias que es al final una de las finalidades por las que viajamos. Mañana más. Toca visitar esta ciudad en la que dormimos hoy. Veremos que nos depara.

Autor entrada: brunete80

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