Isla de Suomenlinna y más de Helsinki. Fin del viaje.

Buff. Hoy ha sido el día más agotador de nuestro viaje. Ha habido días duros pero el de hoy ha sido tremendo. Aunque es lo que decimos siempre, cuando viajamos tiene que ser así para conocer los sitios a los que vamos.

Desde buena mañana nos hemos ido hacia el puerto donde salen los barcos a la cercana isla de Suomenlinna. Ya estaban colocados todos los puestos de souvenirs además de los de comida, pero hemos preferido ir rápido a la isla y ya los veremos cuando volvamos. El trayecto vale 5’50 euros y se llega en solo 15 minutos. Y los niños encantadísimos de subir a un barco.

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Suomenlinna fue construida sobre seis islas por el Reino de Suecia en 1748 para tratar de evitar el avance marítimo de la Rusia imperial. Sin embargo, en 1808 la fortaleza se rindió al ejército ruso, quienes la ocuparon durante más de 100 años, hasta que Finlandia se declaró independiente a finales de 1917. Nada más tomar el control de la fortaleza, los fineses rebautizaron la antigua Sveaborg (castillo sueco) como Suomenlinna (castillo finlandés), aunque hoy en día se sigue conociendo por ambos nombres. En 1973 el ejército abandonó la isla y en 1991 el conjunto histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

La isla sigue conservando restos de sus murallas y sus famosos cañones, que se entremezclan con las pintorescas casitas de madera de las personas que la habitan. Hemos pasado una bonita mañana paseando por allí y viendo también sus paisajes escarpados, al tiempo que nuestros pequeños han disfrutado viendo algún que otro animal que vive por allí.

Hemos cogido el barco de las 13:15h por lo que hemos llegado justo a la hora de comer a al puerto de Helsinki.

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Hemos dado una vuelta primero para ver el mercado de la capital cuyo edificio vale la pena ver. También hemos visto los demás puestos de comida de su exterior donde el colorido de las frutas llama la atención junto a los grandes filetes de salmón con los que se nos hace la boca agua.

Y obviamente eso es lo que hemos comido. Salmón para Sonia y un mix de salmón, pescado blanco y arenque para Bruno. Ambos platos acompañados de verduritas y un plato de albóndigas de alce (sí, de alce) para compartir. Todo riquísimo. Tanto que Xavi ha abandonado sus macarrones para comer lo mismo que nosotros.

Después de comer nos hemos hecho con un par de souvenirs. En este caso otro imán que ampliará la colección de nuestra nevera y para nuestra buhardilla una manta con un reno como dibujo. Ya sabéis que siempre compramos algo de los lugares que visitamos para decorar nuestra buhardilla.

Apenas a unos metros de donde estamos se encuentra la catedral de Uzpenski. En este caso se trata de de una catedral ortodoxa, ya que en el país conviven las religiones ortodoxa y luterana principalmente. Desgraciadamente está cerrada así que no la podremos ver por dentro. Nos hemos conformado con un par de a su exterior.

No hay mucho más que ver por esa zona de la ciudad así que nos vamos siguiendo el camino que nos marca la “Esplanade”, su famosa y amplia avenida que va desde los puestos del puerto hacia una gran explanada en la cual se sienta la gente entre sus árboles y bancos para relajarse o simplemente tomar algo.

Al final de la Esplanade hemos cogido el tranvía que nos llevará al parque de atracciones de Linnanmaki para que nuestros niños jueguen por allí y se desinhiban un rato. Lo tienen merecidísimo tras portarse como unos campeones durante las 2 semanas que ha durado el viaje.

Pero antes nos hemos pasado a ver el monumento a Sibelius ya que está a nada del parque de atraciones. Se trata de un monumento erigido en memoria del famoso compositor finlandés Jean Sibelius con motivo de su ochenta aniversario. De carácter abstracto fue polémico en sus inicios. Y la autora, la artista Eila Hiltumen murió sin desvelar qué significaba.

Unos dicen que los tubos de un órgano. Otros que la figura de la aurora boreal… En fin, eso es algo que ya no sabremos así que tampoco le vamos a dar vueltas al tema. Nosotros como buenos turistas nos hemos acercado a verlo e inmortalizarnos con él. Y ya desde allí hemos ido rápidamente al parque de atracciones de la ciudad. Un parque llamado Linnanmaki. Allí obviamente nuestros chicos se lo han pasado en grandes. Atracciones para ellos, juegos, música y diversión que nos ha encantado a los cuatro.

Las fotos hablan por sí solas. Éste ha sido una bonita guinda para acabar nuestra aventura. Un parque de atracciones como regalo final tras 14 días de ruta por estos 4 países. Hemos podido ver lo más importante de Helsinki y quedarnos así con la esencia de este país nórdico. Nos hemos vuelto al apartamento agotadísimos después de este duro día. Ya solo nos queda arreglar las maletas. Mañana a las 13:40h cogemos el avión que nos llevará de vuelta a casa.

Ha sido un viaje precioso. Una aventura increíble. En la próxima entrada relataremos nuestras conclusiones sobre nuestras dos semanas por los países bálticos. Tenemos mucho que contar.

(PD: Como foto final hemos querido poner el momento de aterrizaje en Barcelona ya que muestra la increíble curiosidad de los niños)

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Autor entrada: brunete80

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