Santana y Pico Ruivo.

Después de un día relativamente tranquilo, hoy íbamos a realizar la subida a Pico Ruivo, el punto más alto de Madeira. Concretamente a 1861 metros altitud. Salimos bastante temprano para poder subirlo con tranquilidad. El camino no tiene demasiada dificultad, ya que simplemente hay que seguir una senda hasta la cima. Aún así, fue gratificante llegar hasta arriba, sobretodo para Sonia, poco acostumbrada a realizar ejercicio. Y el paseo hacia arriba tampoco tiene desperdicio. Sobretodo porque cuando te das cuenta resulta que estás por encima de las nubes.

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Y como siempre, satisfacción al lograr cumplir un objetivo, por muy modesto que sea. En este caso, el punto más alto de Madeira.  Dicen que desde Pico Ruivo, bien temprano y en un día claro se puede ver Tenerife. Nosotros no lo pudimos ver. Por suerte, no había nadie arriba (las fotos nos las hizo una pareja que llegó cuando nos íbamos). Nos quedamos allí, en silencio, disfrutando de la inmensidad del océano rodeando Madeira. Uno de los instantes del viaje.

Y como todo lo que sube, baja, eso hicimos. Bajar de la montaña.

Para ir a Pico Ruivo, se pasa por Santana, una preciosa localidad famosa por conservar algunas de las casas típicas madeirenses, llamadas “palheiros”. Los palheiros son casas similares a las barracas valencianas, con el techo de paja y una estética particular.

El final de la tarde fue bastante relajado. Volvimos hacia el hotel con el coche parando en varios miradores y disfrutando simplemente de los paisajes de la isla.

Autor entrada: brunete80

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