Jardín Botánico y regreso a casa.

Nuestro primer viaje juntos llegaba a su fin. Hoy era el día de la vuelta. Pero eso sería por la tarde. Por la mañana aún nos habíamos dejado como visita final el Jardín Botánico de Funchal. Un paseo relajante por la flora de la isla. El jardín botánico no es especialmente grande, y aunque Madeira es ya un jardín en sí misma, siempre es agradable pasear por estos lugares llenos de vida y naturaleza.

Al terminar la visita al jardín, nos fuimos dirección al aeropuerto para devolver el coche de alquiler, comer algo, y esperar a nuestro avión. Cabe mencionar que despegar y aterrizar en el aeropuerto de Madeira es una experiencia digna de la atracción más emocionante de Port Aventura.

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Su única pista es realmente corta ya que se encuentra construida encima de un acantilado, por lo que un error y caes directamente al océano Atlántico. Es alucinante ver como los aviones se lanzan en picado para aterrizar y como apuran justo hasta el final de la pista para hacer el despegue.

En fin, nuestro vuelo salía y con él nosotros. Tristes por dejar ese jardín del Atlántico que es Madeira, pero contentos al mismo tiempo por haber descubierto un lugar fantástico y disfrutado de ese auténtico placer que es el de viajar por el mundo descubriendo su belleza. Y lo más importante: saber que ese placer lo íbamos a compartir juntos siempre que nos fuera posible.

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Autor entrada: brunete80

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