Rodas, una ciudad templaria.

Cumplida la semana de viaje, éramos conscientes de que nuestra luna de miel empezaba a acercarse al final. Hoy llegábamos a nuestro penúltimo destino antes de disfrutar de la traca final que seguro iba a ser Atenas. Rodas sería el puerto en el que desembarcábamos hoy.

Sobre Rodas no sabíamos demasiado, poco a parte de que en su puerto se levantaba el famoso Coloso, una gigantesca estatua que en la Antigüedad daba la bienvenida a los barcos a su llegada a la isla. Así que una vez más, hacíamos tierra a ver qué nos íbamos a encontrar. De momento nos había ido bien disfrutar del factor sorpresa. Seguro que esta vez iba a ser igual.

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Nada más bajar ya nos dimos cuenta que esta ciudad también iba a ser especial. Las murallas que envuelven Rodas indican que en un tiempo debió ser una ciudad de gran esplendor. Un esplendor que tuvo su mayor auge en la época medieval.

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Al entrar por una de las puertas de la murallas ya se pueden observar los restos de la antigua ciudad medieval de Rodas.

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Apenas seguimos caminando y nos acercamos a la judería o el antiguo barrio judío. Estas calles desembocan en una plaza con una pequeña estatua en su centro. Desgraciadamente esta estatua tiene mucho que ver con otra estatua que ya vimos en Corfú. Se trata de un monumento a los judíos deportados en 1944 por los nazis de Hitler al campo de concentración de Auschwitz. Concretamente 1673, de los cuales únicamente 151 sobrevivieron al holocausto. Una vez más, desde aquí nuestro pequeño homenaje a los mártires de la barbarie.

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El centro histórico de Rodas está repleto de cafés, restaurantes y tiendas de souvenirs. Está claro que se ha convertido en una gran ciudad turística.

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Y es que otro de sus grandes atractivos es el haber sido durante un tiempo una ciudad templaria. El hecho de estar situada geográficamente en un lugar estratégico entre occidente y Tierra Santa facilitó esto durante las cruzadas. En 1309 los Caballeros de la Orden de San Juan fueron expulsados de Jerusalén y se establecieron en Rodas hasta el siglo XVI. Durante esta época se desarrolló una potente arquitectura gótica la cual ha perdurado en el tiempo. Nosotros pudimos disfrutar de esta arquitectura en múltiples construcciones.

El Palacio del Gran Maestre es uno de los más importantes edificios de la ciudad medieval. Fue construido en pleno apogeo de los Caballeros de San Juan en el siglo XV, para ser la residencia del Gran Maestre, sede del gobierno y lugar de reunión del Consejo. Se cuenta que hubo hasta diecinueve grandes maestres de la Orden.

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Otro de los grandes edificios es el antiguo hospital de los Caballeros. Aunque inicialmente fue un almacén y armería, su primera planta acabó convirtiéndose en el hospital. Lo más hermoso de esta construcción es su famoso patio arcado.

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Hoy en día, el hospital alberga el museo arqueológico de Rodas.

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Otra cosa que merece la penda ver es la famosa calle de los Caballeros. En esta calle medieval, la mejor conservada de Europa, se ubican las ocho posadas en las que se alojaban los caballeros según pertenecieran a uno de los ocho grupos o naciones que integraban la Orden. La calle tiene una longitud de 200 metros y un ancho de 6 metros y toda ella es un imponente monumento medieval.

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Y después de deleitarnos contemplando esta magnífica ciudad medieval, únicamente nos quedaba por ver un último icono de Rodas. Seguramente el más famoso e histórico. Nos referimos al conocidísimo Coloso de Rodas, una de las 7 maravillas de la Antigüedad. El coloso representaba a Helios, dios del sol y estaba colocado en la entrada del puerto de Rodas. Sus 37 metros de altura permitían que los barcos pasaran por debajo de sus piernas abiertas. Desgraciadamente el coloso sólo se mantuvo en pie durante 56 años porque fue derribado por un terremoto en el año 227 a.C. En su lugar, únicamente quedan las dos columnas sobre las cuales se erigían sus dos pies.

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Una vez allí, solamente nos quedaba imaginarnos la magnitud de la estatua y lo imponente que se mostraría hace tantos siglos. Pensar en la gran capacidad de nuestros antepasados para hacer semejantes construcciones sin los avances técnicos de la actualidad nos hace darle aún más valor a todo su fantástico legado.

En vez de volver a comer al barco preferimos seguir paseando por la ciudad medieval y comer algo por allí hasta que finalmente nos volvimos ya por la tarde hacia nuestro “hotel”. Podemos decir que Rodas había sido de nuevo un lugar sorprendente, sobre todo porque no esperábamos semejante variedad arquitectónica y cultural. Realmente, diríamos que ha sido uno de los destinos más potentes del viaje.

Ya solo nos quedaba descansar para llegar al culmen de la aventura. Atenas, cuna de la civilización helena. En unas pocas horas, íbamos a llegar al final del destino.

Autor entrada: brunete80

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