Adiós Tallin, hola Helsinki.

Hoy estamos ya en el que es el último destino de nuestra aventura. Hemos llegado a Helsinki, la capital de Finlandia. No ha sido un día tan pesado como algunos de los anteriores y eso que hemos cambiado de país, aunque la verdad es que ha sido todo muy cómodo.

Esta mañana hemos salido a pie hacia el puerto de Tallin para coger el ferry hacia Helsinki. Sigue lloviendo en Tallin y nos ha tocado mojarnos, ya que ayer devolvimos nuestro coche y con lo cargados que vamos se hace difícil coger el autobús o un taxi. Por suerte no está muy lejos de nuestro apartamento y en 20 minutos estamos allí. Embarcamos unos minutos después en un crucero con todo lujo de detalles: cafeterías, bares, música, zonas de estar, etc. despidiéndonos de esta bonita ciudad que nos ha enamorado (eso sí, lloviendo)

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Dos horas de viaje que se han hecho muy cómodas y rápidas. Incluso hemos aprovechado para comer en un Burguer King que había en el ferry. Así ya no tenemos que parar a buscar ningún sitio para comer.

Ha sido salir de Tallin y tal y como nos íbamos acercando hacia Finlandia se ha abierto un cielo azul precioso para darnos la bienvenida.

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Hemos desembarcado más contentos que unas pascuas con ganas de conocer la ciudad. Y es que entre el sol radiante y el hecho de haber llegado desde Lituania con nuestros pequeños hasta Finlandia estamos emocionadísimos.

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Lo primero que hemos hecho ha sido ir a buscar nuestro alojamiento, el SATO Hotel Kristianinkatu que nos ha parecido genial. Limpio, espacioso y muy bien localizado. No nos ha llevado más de 40-50 minutos llegar con el tranvía. Hemos dejado las maletas y como aún eran las 18:00h nos hemos ido rápidamente a hacer una pequeña incursión por la zona, más que nada para situarnos de cara a mañana.

Lo bueno de estar alojados por el centro es que en nada ya estás en los lugares más importantes de cada lugar. Siempre que no se nos vaya del presupuesto intentamos alojarnos en zona céntrica, como en este caso ya que en solo unos 10 minutos paseando hemos llegado a la catedral de la ciudad. Una maravilla de color blanco que se erige sobre unas altas escaleras. Y en lo más alto, destacan sus cúpulas verdes.

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Terminada en 1852, la catedral se encuentra en la plaza del senado. Su construcción fue un tributo al Zar Nicolás I de Rusia, por entonces dueño y señor de Finlandia, tiempo en que esta tierra era parte de Rusia (en concreto era el Gran Ducado de Finlandia). Lo más interesante de su interior es que no tiene casi decoración, siguiendo la creencia luterana de no venerar imágenes y rechazar la mediación de santos y vírgenes.

Después de estar un rato por la zona nos hemos vuelto ya que el sol de mediodía se ha convertido en unas amenazadoras nubes. Además hace bastante fresquito así que nos volvemos al apartamento. Mañana bajaremos al puerto para ver su mercado y sus puestos de comida. Y desde allí  tomaremos un barquito a la isla de Suomelina, la cual nos interesa ver. Así que como el día pinta duro, nos retiramos a descansar porque nos vamos a levantar pronto. Mañana más.

Autor entrada: brunete80

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