Del castillo de la Bella Durmiente al de Rapunzel.

Por fin hoy nos ha sonreído el sol alemán. Y tras dos duros días lluviosos hemos podido seguir con nuestra ruta. Esta mañana nos hemos ido al Bergpark Wilhelmshöhe de Kassel. Un enorme jardín que alcanza los 2,4 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en el parque en ladera de montaña de mayor extensión en Europa y el segundo en el mundo. Su construcción se inició en 1696 y se extendió por 150 años. En 2013 fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Y aunque no es un lugar donde viven nuestros personajes de cuento, hemos pensado que valía la pena visitarlo. Así que hacia allí nos hemos dirigido a pasar la mañana prácticamente hasta la hora de comer. Fuentes, flores, estatuas e incluso un pequeño concierto de música clásica nos ha amenizado la mañana.

El parque es interminable y finaliza a lo alto de una montaña, donde se levanta de manera majestuosa una enorme estatua de Hércules. Pero como nos queda lejos y tenemos otros lugares a los que ir, no hemos llegado hacia arriba. Sobretodo porque nos iba a llevar toda la jornada. Nuestro siguiente destino iba a ser el castillo de Sababurg, el de la Bella Durmiente, el cual nos quedamos con las ganas de ver ayer. Así que hacia allí nos hemos dirigido.

De camino les hemos vuelto a contar a Xavi y Àlex la historia de esta joven princesa, la cual recibió el encantamiento de un hada maligna. Un encantamiento que la condenó a estar durante 100 años dormida en la Torre del Castillo. Y solo el beso de un apuesto príncipe podría deshacer el hechizo. La historia nos ha abierto el apetito y nada más llegar hemos comido en la terraza del restaurante que tiene este castillo. Aunque antes hemos dado una pequeña vuelta por los alrededores.

Como veis, el castillo no tiene nada que ver con el archifamoso de Disney. Éste es bien pequeñito aunque guarda muchos detalles que nos recuerdan dónde estamos. En el lugar en el que se inspiraron los hermanos Grimm para escribir este cuento. Aunque hoy en día es un coqueto hotel de 17 habitaciones. Tras comer tocaba entrar a los jardines y a la zona de visita del castillo. Hoy es domingo y nos han contado que vamos a poder ver a la Bella Durmiente y a su príncipe (aparecen cada domingo de verano), los cuales nos contarán su historia.

La zona de los jardines y  las vistas del castillo son magníficas. Y además el hecho de poder ver a nuestros personajes de cuento ha sido lo mejor. ¡Nuestros niños han quedado encantados con verlos y poder hacerse fotos con ellos!

Hemos disfrutado mucho de esta visita. Pero aún nos quedaba lo mejor. A media tarde nos hemos ido al alojamiento de esta noche. Nada más y nada menos que otro castillo más. En este caso del de otra princesa. Rapunzel, la princesa de los laaaargos cabellos dorados.

Este alojamiento ha sido nuestro capricho del viaje. Poder dormir nada más y nada menos en un bonito y lujoso castillo. Algo que intuíamos al hacer la reserva y ver las fotos, pero que hemos podido comprobar al llegar allí. El castillo es precioso y tiene todo lujo de detalles. En una de sus torres se ve la rubia trenza de Rapunzel colgando. En lo alto de una colina tiene unas vistas preciosas y se puede visitar por dentro. Además, la habitación que nos ha tocado en lo alto de una de las torres ha sido muy coqueta y bien decorada. Una fantástica decisión. Nos hemos sentido como el rey, la reina y los príncipes del castillo.

Y ya para completar el día a lo grande hemos cenado en el mismo restaurante del castillo. Un último capricho que (a pesar de su precio) ha valido la pena. El menú ha estado bastante bien. Hemos comido carne de ciervo flambeado y ternera con setas. Muy rico todo. Y para acabar el día hemos dado una vueltecita por el castillo para ver lo bonito que es con la iluminación nocturna.

Simplemente mágico. Mañana más.

Autor entrada: brunete80

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