Cesis. Adiós Letonia y llegada a Estonia. Tartu.

Y como todo llega a su final, hoy nos hemos despedido de nuestro magnífico retiro en la preciosa casa de Kalnini, donde hemos pasado dos grandes días en familia pudiendo descansar y coger fuerzas para la segunda parte del viaje. Nos llevamos un bonito recuerdo de aquí y seguramente que lo recordaremos como una de las mejores cosas de nuestra aventura.

IMG_7810Así que salimos de allí como nuevos y con ganas de descubrir más lugares. Hoy cambiamos de país. Entramos en Estonia. Aunque antes vamos a hacer nuestra última visita en Letonia. Parada obligatoria y marcada en Cesis, localidad donde termina (o inicia, depende del sentido) el parque del Gauja. Se trata de una ciudad bastante famosa en la que hay un castillo-fortaleza (otro más) que merece ser la pena visitado. De hecho Cesis es una de las ciudades más antiguas de Letonia, y formó parte de la Liga Hanseática a finales del siglo XIV siendo un importante punto de comercio.

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Ya en 1577 Iván el Terrible tomó la ciudad la cual sufrió importantes daños durante la Gran Guerra del Norte. Así pues, el castillo que hemos visitado ha sido testigo de grandes y crueles batallas. Y es que siempre pensamos que es importante documentarse y saber lo que vas a ver. Al menos eso es una de las cosas que más nos gusta hacer de nuestros viajes.

IMG_7902Pues bien, sin tratarse de un castillo excesivamente grande ni muy espectacular, la visita nos ha encantado. A parte de los típicos fosos, piedras o torreones, hay zonas de visita por zonas oscuras para las cuales debes coger unos faroles que hay dispuestos en un mostrador. Así puedes emprender la subida hacia lo más alto de las torres. No hace falta decir que a nuestros dos pequeñajos esto les ha encantado.

Por lo demás, lo dicho. Hemos estado visitando todas las estancias del castillo, tanto las exteriores como las interiores. Y nos ha dado para un buen ratito.

En una de las explanadas que rodean al castillo, pero que aún forman parte de él ya que nos rodean las murallas, hay una recreación de un antiguo mercado medieval, con pequños puestos tales como el herrero o varios vendedores. Y también una pequeña zona de juegos con armaduras, caballos de madera, cascos, espadas, etc. en la que todos nos lo hemos pasado genial. Y cuando digo TODOS, hemos sido TODOS. Solo hay que ver las fotos…….

Ha sido el colofón a una visita de lo más completa y divertida. Nos hemos reído mucho los cuatro. Ya solo nos quedaba dirigirnos a la salida, aunque aún nos quedaba una sorpresa. De casualidad, en una gran caja de madera tirada en el suelo, hemos visto una estatua en su interior. ¿Y de quién se trataba? Pues de Lenin, el famoso líder creador del régimen comunista de la antigua URSS. Por lo tanto, como es obvio cuando Letonia logró su indepencia, aquel símbolo fue eliminado de allí. Justo al lado de esa caja hay también un pequeño cartel explicativo de la historia de esa estatua.

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Además, a la salida del castillo nos hemos tropezado también con unas placas “conmemorativas” en las cuales hay escritas es nombre de muchas personas. Justo en una de esas placas, hemos podido leer la explicación a ello. Reza el cartel que durante la época de ocupación, más de 4700 persona fueron reprimidas, habiendo muerto concretamente 643. Todo ello en la comarca a la cual pertenece Cesis. En fin, otra barbaridad más de una época que nunca debió existir.

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Nosotros partimos de allí camino a Tartu, en Estonia. Cambio de país. Hay como dos horas y media de viaje, así que nuestro pequeños (y también su mamá) han aprovechado para dormir un rato y descansar. Durante el trayecto, una solitaria señal nos advierte que hemos cambiado de país mientras nosotros seguimos nuestro camino. Eso sí, haciendo parada para comer en un Hensburguer, cadana fast food de hamburguesas que está en los 3 países bálticos. Digamos que su McDonald’s particular.

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Llegamos sobre las 17:30h a Tartu, pequeña ciudad universitaria de Estonia, la cual está considerada como la capital cultural del país. Aunque solo estaremos unas horas, nos apetece conocerla un poco mejor. Así que rápidamente dejamos nuestras pertenencias en nuestro alojamiento, el Hektor Design Hostel para irnos hacia el centro situado unos 15 minutos a pie.

El camino se nos hace entretenido y rápido ya que es de bajada por lo que con el carrito de los niños vamos bien (Otra cosa será la vuelta). Tal y como nos acercamos al centro ya vamos viendo ese ambiente que habíamos leído, el de una ciudad enrollada, con mucha vida y un ambiente especial. Aquello que tienen las ciudades donde los universitarios le dan ese toque. Callejuelas, pubs, grafittis, estatuas, etc. Una de ellas es la famosa de los Wildes en la que podemos ver a Oscar Wilde y su primo hermano estonio Eduard Vilde en sentados en un banco.

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Un par de calles más hacia abajo ya nos tropezamos con la plaza del Ayuntamiento, un edificio por cierto realmente bastante bonito y acorde con su entorno.

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Y sin duda una de las cosas más atractivas y reconocibles de esta ciudad es la famosísima estatua de los estudiantes besándose. Símbolo de lo que significa Tartu. Esa ciudad juvenil, desenfadada y feliz. Por supuesto que hemos querido inmortalizarnos allí junto a ella.

Hay muchos bares y cafés. Se nota que es verano y la gente tiene ganas de salir. Nosotros seguimos perdiéndonos por este bonito centro peatonal en busca de la famosa universidad.

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Y más adelante hemos llegado al otro punto famoso de Tartu, Toomemägi. Toomemägi significa “colina de la catedral”. Obviamente está en una pequeña colina y alberga algún que otro tesoro, como por ejemplo una antigua catedral y fortaleza del medievo, aunque de eso ya quedan algunas ruinas. Pero Toomemägi hoy es más que eso. Tiene algunos edificios públicos que pertenecen a la universidad, además de algunos parques donde hay monumentos dedicados a los licenciados más destacados de la ciudad. También su famoso Puente del Ángel, en el cual según cuenta la leyenda todo aquel que lo cruce conteniendo la respiración verá cumplidos sus deseos. Por último cabe destacar también la piedra de los sacrificios, lugar de culto de los estonios paganos, y en donde ahora los jóvenes universitarios queman sus apuntes una vez acabado el curso. (Os dejamos una pequeña selección de fotos de Toomemägi)

Poco a poco se va acabando la tarde y empieza a hacer bastante fresquito. Y es que no estamos en Españan donde en estas fechas hace calor incluso por la noche, especialmente en la Comunidad Valenciana, de donde somos nosotros. Así que nos volvemos hacia la plaza del Ayuntamiento donde hemos parado a cenar antes de regresar a nuestro alojamiento. En la misma plaza hay varios restaurantes, así que hemos comido en uno que tenía muy buena pinta. Por apenas 26 euros, nos hemos comido una pizza (Xavi), ensalada César (Sonia) y costillas BBK (Bruno). Todo ello con dos buenas cervezas y una botella de agua, con el edificio del Ayuntamiento de fondo.

Es una de las mejores cosas de este viaje. Los precios muy asequibles en los lugares donde vamos, lo cual nos permite disfrutar de las comidas y conocer mejor la gastronomía de cada país. Algo que por ejemplo en nuestro viaje a París no pudimos hacer debido a los altísimos precios de la ciudad. Ya con la caída del sol nos retiramos a descansar que hoy también ha sido duro. Nos despedimos prácticamente de Tartu, ciudad la cual a pesar del poco tiempo que hemos estado nos ha encantado. Ese ambiente universitario la hace especial. Nos queda un bonito sabor de boca.

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Mañana seguimos nuestro viaje en busca de conocer la Estonia más rural buscando la frontera con Rusia. Veremos que nos depara el día.

Autor entrada: brunete80

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