Disfrutando del último día en Roma.

Hoy nos hemos levantado con la pequeña tristeza de tener que dejar Roma ya que ha sido nuestro último día en esta magnífica ciudad. Y los cuatro días en los que hemos estado, hemos tratado de aprovechar al máximo el tiempo para poder ver el mayor número de atractivos que ofrece un sitio con tanta historia. Así que hoy tampoco iba a ser menos por lo que nada más levantarnos y desayunar nos hemos ido a un sitio que se nos quedó pendiente.

Cuando uno piensa en Roma se le viene a la mente El Coliseo, La Fontana di Trevi, El Vaticano o quizá el Panteón de Agripa. Pero poca gente sabe que apenas a 500 metros de la Plaza de España, en la Via Veneto, se encuentra La Cripta de los Capuchinos la cual está decorada con cadáveres y restos óseos de unas cuatro mil personas. Dentro de la Iglesia de Santa María della Concezione dei Cappuccini existe este tenebroso lugar donde descansan los restos de frailes capuchinos.

Esta mañana sí que está abierta pero no es posible la entrada con el cochecito de los niños, por lo que Sonia ha sido la que ha entrado a este fascinante lugar. Al fin y al cabo fue ella la que encontró la información por internet y la que estaba más interesada en visitar de los dos. Mientras yo me he quedado fuera jugando con Xavi y Àlex.

La entrada a la cripta cuesta 8,50 euros. Una vez dentro de la cripta, una frase que resulta ser lapidaria da la bienvenida al visitante: Aquello que vosotros sois, nosotros éramos; aquello que nosotros somos, vosotros seréis“. Nada más lejos de la realidad. Un mensaje que nos hace recordar lo frágiles que somos ya que pronto o tarde acabaremos convertidos en esqueletos cual capuchino de la cripta.

Hemos tenido que poner algunas fotos sacadas de internet ya que desgraciadamente en la actualidad no es posible tomar ninguna imagen de la cripta. Y es una pena porque es un lugar realmente fascinante. Tétrico y posiblemente macabro pero aún y así fascinante. La iglesia que se construyó en el siglo XVII para esta orden de monjes, es simplemente una más de las múltiples que hay en Roma. Es lo que hay en su interior lo que la hace diferente a las demás.

Antonio Marcello Barberini, hermano del Papa Urbano VIII (juicio a Galileo), decidió traer los restos de los frailes capuchinos que habían sido enterrados en el hasta entonces cementerio oficial de la orden, el de la Iglesia de Santa Croce e Bonaventura dei Lucchesi, y llevar a cabo una obra que simbolizara los conceptos de que la vida pasa deprisa y que tras la muerte existe la resurrección. Y todo ello realizado de una forma original, en el que las tibias, costillas, cráneos y esqueletos  vestidos con sus hábitos fueran la decoración del interior.

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A pesar de ser un lugar escalofriante es una de esas visitas “diferentes” que vale la pena hacer si estáis en Roma. Lugares así te recuerdan lo insignificantes que somos y le dan más valor a la famosa cita latina “Tempus Fugit, carpe diem et memento mori” que significa “El tiempo vuela, vive el momento y recuerda que morirás”. Y eso es una de las cosas que intentamos hacer e inculcarles a nuestros niños, aprovechar cada momento, disfrutar de cada detalle ya que el tiempo no se puede comprar por lo que hay disfrutarlo.

Así que tras esta profunda visita hemos seguido apurando nuestras últimas horas en Roma.

Esta vez con dirección a la Fontana de Trevi, a la cual fuimos de noche tal y como contamos nuestro primer día en la ciudad. Nos quedamos tan maravillados que dejamos como cuenta pendiente una nueva visita antes de volver a casa pero en esta ocasión a plena luz del día.

https://elviajedeloselefantes.com/fines-de-ano/2016-roma-fines-de-ano/primeros-pasos-en-roma/

Una de las múltiples historias de la capital italiana tiene que ver con esta monumental fuente. Cuenta la leyenda que quien arroja una moneda de espaldas a la Fontana de Trevi, volverá a Roma. Según la tradición si lanzas dos monedas en lugar de una, te aseguras encontrar el amor con una atractiva italiana (o italiano) y si arrojas tres, te casarás con la persona que conociste.

En nuestro caso la leyenda se ha cumplido ya que Sonia tiró una moneda (solo una, jejeje) a la fuente la primera vez que vino a Roma junto a su madre y aquí está hoy, de nuevo ante este colosal Neptuno. Y como Roma se merece un regreso, ambos hemos lanzado sendas monedas para volver algún día juntos a esta maravillosa ciudad la cual nos ha fascinado.

    

Sobre la fuente no nos queda mucho más que decir que aquello que ya comentamos a nuestra llegada. Simplemente espectacular, la Fontana de Trevi es una auténtica obra de arte. Uno de los grandes lugares de esta ciudad. Como dato curioso, cada año se extraen aproximadamente un millón de euros de la fuente, dinero que se utiliza con fines benéficos.

Cerca de la fuente hay un lugar al que uno debe acercarse si se viaja a Roma con niños. Se trata de la tienda Bartolucci, la conocida como la tienda de Gepetto que es una juguetería en la que se fabrican todo tipo de juguetes de madera. La tienda que tiene más de 30 años de historia, fabrica los juguetes de manera artesanal. Hay juguetes de todos los precios y lo que más les encanta a los niños estas ver y hacerse una foto con Pinocho, el personaje estrella de la juguetería. Nuestros dos niños no han querido ser menos y se han fotografiado junto con el famosísimo niño de madera.

En la esta misma calle, la “Via dei Pastini” hay gran cantidad de bares y restaurantes así que nos hemos sentado en uno de ellos para comer. Para despedirnos de Italia nos tocaba hacer un pequeño homenaje al país y nos hemos pedido una ensalada caprese junto con una pizza para nosotros dos y espaguetis para Xavi. Y para acabar con este pequeño homenaje nos hemos tomado la licencia de comernos un buen helado italiano, de esos que se te van los ojos nada más verlos.

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Ya solo nos quedaba irnos tranquilamente hacia nuestro alojamiento donde nos esperaba el coche de traslado que habíamos contratado para llevarnos al aeropuerto. Tal y como hicimos a nuestra llegada ha sido lo mejor y más cómodo al ir viajar con dos niños pequeños.

Y así concluye nuestro fin de año en la capital de Italia. Han sido 4 días fantásticos y que se nos han hecho cortos. Pero nos quedamos con la esencia de la ciudad y el recuerdo de los buenos momentos vividos. Como siempre haremos un pequeño balance de lo que ha sido este viaje en un próximo post de conclusiones.

Mientras tanto esperaremos a que se cumpla la leyenda de la Fontana de Trevi y podamos volver algún día a conocer más de Roma. Nosotros hemos tirado la moneda así que la suerte está echada. Ahora solo falta que la ciudad eterna haga el resto…

Autor entrada: brunete80

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