Entre museos y relax turinés.

Un ratito más por favor… creo que fue lo que pensamos todas cuando sonó el despertador. Y así fue, sin niños madrugadores revoloteando a nuestro alrededor, nos quedamos fritas un ratito más.

Una hora y media después, pusimos rumbo a nuestro próximo destino.

Museo Egizio

El Museo Egipcio de Torino está considerado como el segundo museo de colección exclusivamente egipcia más importante del mundo, después del Cairo, por lo que es de visita obligada si viajáis a la ciudad. El edificio que lo alberga es realmente imponente y para quien decida visitarlo debe reservarse al menos toda una mañana o tarde para conocer las más de 3.000 piezas exhibidas en la impresionante colección.

¿Quieres saber que te vas a encontrar dentro? Visita nuestro artículo:

Tres museos imprescindibles en Turín.

Y así, dentro del museo, se nos pasó el tiempo volando y para cuando terminamos la visita ya se nos hizo hora de comer, por lo que nos sentamos en la terraza de un restaurante situado en la esquina del mismo edificio, buen lugar con el que después seguir con nuestra ruta hacia la Mole Antonelliana.

Torino es perfecta para recorrerla andando, ya que a la mayoría de los atractivos de la ciudad están relativamente cerca unos de otros. Nuestra recomendación es, si vas bien de tiempo, callejear por la ciudad para conocer la auténtica esencia de sus barrios italianos en donde parece que regreses a tiempos pasados.

  

MOLE ANTONELLIANA Y MUSEO DEL CINE

La Mole, de 167’5 metros de altura es considerada el icono de la ciudad y es el edificio más alto de Italia. Construida por el arquitecto Alessandro Antonelli, fue concebida originariamente como sinagoga judía. Las obras comenzaron en 1863 donde se preveía que alcanzara los 113 metros de altura, pero en 1869 el promotor lo paralizó por diversas razones, una de ellas su elevado coste. Finalmente y después de retomar las obras en varias ocasiones, se terminó en 1873 y desde entonces se puede divisar desde todos los puntos de la ciudad su base cuadrada de donde sale su gran cúpula visitable. Para llegar hasta allí arriba y admirar las espectaculares vistas sobre la ciudad hay que subir en un ascensor interior panorámico que ofrece vistas al museo que alberga su interior, el famoso Museo del Cine.

En el mirador, situado a 85 metros de altura, se pueden divisar perfectamente los Alpes y la Basílica de Superga si tenéis un día despejado. La entrada al ascensor tiene un coste de 6 euros (precio 2018).

Seamos o no cinéfilos, este museo dentro de la Mole es un imprescindible. Compuesto por diversas salas, su principal atractivo es la zona central, donde se proyectan en dos grandes pantallas escenas de películas famosas. Sentarte en las camas individuales es un gusto para la vista y oído.

¿Quieres saber más de este museo? ¿Quieres saber si alberga piezas originales de películas? Visita nuestro artículo:

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Y a estas alturas, nuestro viaje ya iba tocando a su fin, nos quedaban unos últimos pasos por Torino y pensábamos realizarlos visitando su centro histórico de noche, pero para eso nos preparamos contratando un pack llamado “experiencia bajo las estrellas” en un renombrado balneario urbano. Teníamos la entrada a las 19.30h, un aperitivo a las 21.00h y salida a las 23.00h. Y que decir… la experiencia resultó fenomenal, relajante, renovadora y purificadora, y además, eso de ir recorriendo las estancias con tu copa de vino en mano, tiene su punto…jeje.

Relajadas, relajadísimas, os dejo dos instantáneas del recorrido nocturno por el centro, siendo, ahora sí, nuestros últimos pasos por Torino.

CONCLUSIONES

Tenemos que reconocer que Torino es un destino del que previamente no esperábamos mucho y al final nos ha sorprendido. Su grandioso vestigio, propio de una ciudad que ha sido la primera capital del país, es motivo más que suficiente para hacerle una visita, o más de una. Su clima, no muy caluroso en verano, ha sido ideal para recorrer sus grandes avenidas, plazas y como no, los pintorescos soportales que le dan a la ciudad un aire histórico donde en todo momento tienes la sensación de que el tiempo no haya transcurrido. Sus palacios, parques y sobretodo, los museos que atesora son un imprescindible en esta ciudad que hace que resulte un destino ideal para una escapada de tres días. Visto lo visto, es una ciudad muy recomendable para viajar con niños, pues seguro que la disfrutan.

¿Y qué decir de la gastronomía italiana? Nos hemos atiborrado a pasta, pizza y tiramisú. Llama la atención en esta ciudad no encontrar apenas las famosas cadenas de comida rápida que están en todas las ciudades a cada paso que das. En Torino, vas a comer, si o si, en buenos restaurantes autóctonos.

La clave de este viaje, sin duda, ha sido la compañía. Las tres teníamos muy claro a lo que íbamos, y ahora, mientras escribo esta conclusión, recuerdo con una sonrisa como lo hemos disfrutado… tanto que ya estamos pensando en otra escapada para el próximo año.

Dicen que para volver, tienes que dejarte siempre algo pendiente de visitar. Así que, para la próxima visita, os dejo con nuestros pendientes:

  • Mirador Monte dei Capuccini, desde donde se tienen unas vistas increíblemente mágicas de la ciudad.
  • Basílica de Superga, situada en lo alto de la colina de Superga y que alberga los restos de muchas personalidades de la familia Saboya.
  • La Galleria dell’Industria Subalpina, galería comercial que destaca por su histórico edifico con pasajes al estilo parisino.
  • Museo di Resorgimiento, imprescindible para conocer la historia del país.

 

 

 

 

Además de estos lugares y para ir terminando con la conclusión, os contamos que la ciudad tiene otra peculiar característica, y es que se encuentra situada entre dos ejes esotéricos. Dicen que Torino es el tercer vértice del supuesto triángulo de magia blanca, junto a Lyon y Praga, y también la tercera parte del triángulo de magia negra, junto San Francisco y Londres. Esta peculiaridad resulta ser otro foco turístico para Torino, que ha sabido promocionar una serie de oscuros rincones conectados a historias terroríficas, como pasadizos subterráneos en donde teóricamente se llevaban a cabo ritos satánicos, y que pueden ser visitados con un guía. Si a esto le sumamos que Nostradamus vivió en la ciudad durante más de un año, tenemos la combinación perfecta para decantarnos por realizar alguna de las rutas que ofrece la ciudad sobre sus lugares más terroríficos. Dos de los rincones imprescindibles a visitar en estas rutas son los siguientes:

      • La puerta del diablo: puerta ornamentada del Palacio Trucchi que fue escenario de dos macabros asesinatos sin resolver en el siglo XVIII. Su famosa aldaba tiene forma de cabeza de demonio y ocupa la posición central.
      • La Piazza Statuto: punto de partida del triángulo más oscuro que siempre ha estado vinculado a especulaciones y donde dicen que guillotinaban a quien incumplía la ley. En el centro se encuentra el monumento al Traforo del Frejus, con la imagen de Lucifer incluida, y en su parte trasera el obelisco donde dicen que se encuentra el punto exacto del vértice de magia negra.

 

Y así, enumerando los pendientes que nos aseguran otra visita a la ciudad, terminamos con este diario de viaje que esperamos que os haya gustado, tanto como para elegir la grandiosa Torino como vuestra próxima escapada. Until next time!

Autor entrada: Sonia Bellver

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