Durante nuestro viaje por la costa sur de Turquía llegamos a un pequeño pueblo llamado Demre, antiguamente conocido como Myra. Allí descubrimos que ese era el lugar donde había vivido un hombre que, con el tiempo, se convertiría en uno de los personajes más queridos por los niños de todo el mundo: San Nicolás.

Visitamos la iglesia que aún guarda su nombre y les contamos a Xavi & Àlex sobre lo que había representado aquel obispo generoso que regalaba monedas a los más necesitados. Fue el cierre perfecto del círculo que habíamos iniciado unos meses antes cuando conocimos al mismísimo Papá Noel en su casa de Laponia.

Te contamos (igual que a nuestros niños) cuál es la leyenda original de San Nicolás, el personaje que acabó convirtiéndose en Papá Noel.

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La leyenda de San Nicolás

Mucho antes de que la figura de Papá Noel surcara los cielos en un trineo tirado por renos, existió un hombre real cuya bondad y generosidad dieron origen a esta tradición. Nicolás nació en el siglo III en Patara, Asia Menor (hoy Turquía), y fue obispo de Myra.

Fue conocido por ayudar a los más desfavorecidos, especialmente niños y familias pobres. Cuenta la leyenda que ayudó en secreto a un padre que no podía casar a sus tres hijas por no tener dinero. Nicolás, al enterarse de su situación, decidió ayudarlo sin que nadie lo supiera.

Una noche, cuando la familia dormía, arrojó por la ventana una bolsa con monedas de oro, suficiente para pagar la boda de la hija mayor. Lo mismo hizo en una segunda noche para la segunda hija. La tercera noche, el padre, ya intrigado se escondió y consiguió ver a Nicolás lanzando la última bolsa. Al verlo Nicolás le pidió que guardara el secreto, pues lo único que quería era simplemente ayudar.

Esta historia se fue transmitiendo durante generaciones. Algunos la cuentan diciendo que las monedas cayeron dentro de unas medias que las hijas habían colgado para secar cerca de la chimenea. Así nació la tradición de colgar calcetines en Navidad, esperando que algún regalo caiga dentro de ellos.

Tal y como hemos dicho al principio, pudimos visitar la antigua iglesia donde Nicolás ejercía como obispo y donde se supone que comenzó a forjar su leyenda y magia.

Pero… ¿Cómo pasó este generoso obispo de Turquía a convertirse en el entrañable Papá Noel que vive en Laponia?

La figura de San Nicolás fue tan popular que, con el tiempo, su historia se expandió por Europa. Y entonces surgió la magia. En algún punto de este viaje por el tiempo y los continentes, la imaginación infantil colocó a Papá Noel en un lugar lejano, blanco, silencioso y lleno de nieve: Laponia. Un sitio donde la magia parece respirar entre los árboles y donde, dicen, se encuentra su casa secreta, oculta en los bosques nevados de Joulukka.

Un lugar donde nosotros también estuvimos. Y aunque todo empezó hace siglos con un hombre bueno en Myra, creemos que el espíritu de San Nicolás sigue vivo en ese bosque mágico, donde cada invierno millones de niños sueñan con la llegada de un señor vestido de rojo que trae consigo la esperanza, la ilusión y hace realidad los sueños…

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