Venecia, inicio del viaje.

Después de vivir el que ha sido sin duda uno los días más intensos de nuestras vidas (de día de nuestra boda), nos preparamos para para disfrutar de nuestra luna de miel. Por suerte aún tuvimos el domingo para descansar, ya que lunes 4 por la mañana salimos destino Madrid-Barajas en tren. Viaje relajado, y embarque en el avión por la tarde en busca de nuestro primer destino, Venecia, donde nos aguarda el Grand Mistral, el barco que nos iba a acompañar todo este viaje. Vuelo plácido hasta Italia y recogida por parte del personal de la naviera hasta el crucero. Entre unas cosas y otras llegamos pasadas las 9 al barco. Y entre las presentaciones, alojamiento en camarote, etc. acabamos rendidos y con ganas de descansar. Al día siguiente íbamos por fin a contemplar la mítica ciudad de los canales.

Y así fue, después de levantarnos pronto para desayunar, bajamos rápidamente para ver qué nos deparaba Venecia. Teníamos poco más de mediodía, por lo que había que ir a lo concreto. Travesía por el famoso Gran Canal con dirección a la Plaza San Marcos, visita al Palacio Ducal y paseo por los alrededores. Lo íbamos a hacer todo por libre, ya que no entrañaba demasiada dificultad y tampoco pensamos que iba a merecer la pena contratar la excursión de la naviera. Al menos íbamos a quedarnos con la esencia de esta ciudad, sus canales y ambiente renacentista.

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En Venecia los vehículos predominantes son barcos, y a los taxis se les denomina Vaporetto. Nosotros cogimos uno al inicio del Gran Canal con dirección a la famosa Plaza San Marcos. El Gran Canal digamos que se trata de la avenida principal de Venecia y desde la cual se va ramificando en otros canales o calles más pequeños. En él podemos observar sus fantásticos puentes que cruzan de un lado a otro además de contemplar los principales edificios de la ciudad. Aunque el día estaba gris y bastante fresco, nosotros pudimos disfrutar de un bonito paseo.

Y una vez terminado nuestro paseo, llegamos a las puertas del palacio Ducal, uno de los símbolos de Venecia. El palacio Ducal fue la residencia del Dux de Venecia durante la época en la que fue una república. Además, era el palacio de justicia y en sus entrañas albergaba la prisión de la ciudad. Se trata de una construcción gótica en su exterior y clásica en el interior. La verdad, que desde fuera se veía muy bonito.

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Ésta era una de las visitas obligadas, por lo que sin perder demasiado tiempo nos dirigimos a ver como era este palacio por dentro. El estado de conservación es bueno, y visto la magnitud de las estancias se nota que era el edificio más importante de la época. Una de las cosas que más sensación nos produjo fue bajar a la antigua prisión.  La oscuridad de los pasillos y terrible humedad allí reinante, lo hacen un sitio inhóspito. En aquella época, quién solía bajar probablemente ya no salía de allí con vida.

Al salir, nos acercamos al famoso “Puente de los Suspiros” que une el palacio con los calabozos. Debe su nombre a los suspiros de los prisioneros que desde aquí pasaban a los calabozos del palacio Ducal después de ser condenados. Sí, suspiraban, pero porque era muy posible que esa fuera la última vez que viesen la ciudad dadas las condiciones de las cárceles en aquella época. Desgraciadamente cuando fuimos el puente estaba en restauración. Aunque no se podía observar completamente el puente en sí, al menos estaba al descubierto y lo pudimos fotografiar. (Eso sí, os ponemos una fotos sacada de internet para que veais como es).

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Después nos acercamos a la que dicen es una de las más bonitas plazas del mundo. La plaza San Marcos, con su famoso campanario de color rojizo. La plaza, emblema de la ciudad es el lugar donde se hacen la gran mayoría de espectáculos y celebraciones durante todo el año. Es típica la presencia de las palomas, habitantes históricas del lugar y realmente acostumbradas a la presencia humana.

Y por supuesto no faltó el souvenir típico, una máscara veneciana. que será el primer recuerdo para colocar en la buhardilla de nuestra casa. Una buhardilla la cual pensamos decorar con objetos de todos los lugares que visitemos.

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Finalmente acabamos dando un pequeño paseo por los alrededores antes de volver a subir al vaporetto con dirección a nuestro barco. Nuestra estancia en Venecia tocaba a su fin, y pensamos que el objetivo estaba cumplido. Nos ha quedado la esencia de Venecia, esa ciudad mágica con sus góndolas y canales. Si hubiésemos tenido más tiempo quizá habríamos visitado la pequeña isla de Murano, famosa por su cristal. Pero eso quizá sea en otra ocasión. Es cierto que Venecia podría estar más cuidada, ya que se nota cierta dejadez en el cuidado de los edificios y el mantenimiento de algunos canales. En cuanto a lo que dice la gente que huele mal, nosotros no notamos ningún mal olor.

Así que nuestra primera etapa se salda con un buen gusto y la satisfacción de haber pasado una agradable estancia en Venecia.

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Ahora viaje nocturno con destino a Dubrovnik, esa desconocida ciudad de Croacia. Veremos que nos depara…

Autor entrada: brunete80

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