El yacimiento prehistórico de Bru Na Boinne en Irlanda.

Hay en Irlanda un lugar con más de 5000 años de antigüedad, más antiguo que las pirámides de Egipto o el mismísimo Stonehenge. Se trata del complejo arqueológico de Bru Na Boinne, declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fuimos en nuestro viaje a Irlanda en autocaravana y no nos decepcionó.

Realmente Bru Na Boinne está compuesto por 3 edificios o complejos distintos: Newgrange, Knowth y Dowth (este último no se puede visitar). Para visitar Bru Na Boinne hay que pasar obligatoriamente por el centro de visitantes donde se puede comprar la entrada, aunque yo recomiendo comprarla previamente por internet ya que en los meses de temporada alta las entradas se agotan pronto y te puedes llevar una decepción si vas y no lo puedes visitar. Incluso en la misma página del yacimiento las entradas se agotan con facilidad pero siempre hay otras opciones con tours guiados muy económicos y cómodos. Puedes acceder desde AQUÍ.

Una vez en el centro de visitantes y entregar nuestra entrada pasamos a la zona de exposición/museo en la que se pueden ver réplicas del modo de vida de la época con sus construcciones, utensilios, etc. Hay también una sala de proyección en la que se explica de manera audiovisual cómo era y qué significaba Bru Na Boinne (hacen proyecciones cada cierto tiempo en varios idiomas). Finalmente para ir al yacimiento hay que coger un micro bus que nos llevará hasta él (nosotros visitamos Newgrange, que es el más importante).

En una pequeña colina rodeada de la inmensidad de prados irlandeses, destaca una enorme tumba circular (con forma de iglú gigante) de 80 metros y enormes piedras. Nada más llegar allí se desprende un halo de magia y misticismo difícil de explicar.

Mientras nos dirigimos caminando hacia las puertas de la tumba, el guía (en inglés) explica la historia de este sitio. Newgrange fue el lugar donde vivían comerciantes, artesanos y familias formando una próspera comunidad en el periodo neolítico. Entre las cabañas y viviendas de sus habitantes, los antiguos druidas paganos rendían culto a sus ancestros y preparaban rituales o ceremonias futuras. Tras una breve pero intensa explicación pasamos al interior de la cámara a través de un pasadizo bajo y estrecho en la cual se rendía culto a los muertos como muestran algunas pinturas rupestres. Muchos de los dibujos no tienen un significado conocido y simplemente recrean formas geométricas similares a otros lugares como las de la civilización maya o inca. Destaca especialmente las formas circulares concéntricas, como si se tratase de alguna especie de culto o reverencia al sol.

Esto toma mayor sentido en el momento de la recreación final por parte del guía, ya que durante un momento la cámara se queda completamente a oscuras para ver como un pequeño rayo de luz entra desde el exterior iluminando la estancia desde el suelo hasta llegar al centro exacto de la cámara funeraria, rindiendo así homenaje a los muertos de la comunidad. Este fenómeno se produce de manera natural cada 21 de diciembre, justo en el solsticio de invierno, lo que personalmente a mí me dejó atónito al pensar cómo fueron capaces de lograr esta perfección hace 5000 años. Además, el significado de este mágico acontecimiento es aún más fascinante, ya que nos invita a pensar en cómo desde los inicios de los tiempos el ser humano ha intentado comprender el tránsito entre la vida y la muerte tal y como queda representado con esta fusión entre la oscuridad y la luz durante unos minutos.

Cada 21 de diciembre se realiza un evento en el que se puede asistir a ver este acontecimiento que ocurre solo durante ese día cada año. Para ello hay que apuntarse en el Centro de Visitantes y esperar a que nos toque la lotería. Pero aunque no seamos agraciados, vale la pena visitar este lugar por disfrutar esta experiencia digamos “mística”. A la salida de la cámara se puede dar un paseo por los alrededores intentando imaginar y a la vez comprender la vida hace varios miles de años. La visita no se hace pesada ni aburrida y es también ideal para ir con niños ya que nosotros fuimos con los nuestros y les encantó la experiencia. Así pues, Bru Na Boinne debe ser uno de los imprescindibles de todo road trip a Irlanda.

Autor entrada: brunete80

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