Qué hacer en Inis Oírr con niños, en las islas Aran.

Al oeste de Irlanda, donde se acaba la tierra y comienzan los dominios del océano Atlántico están las islas Aran. Un pequeño archipiélago formado por tres islas en las cuales parece no haber pasado el tiempo y donde la cultura celta y el gaélico han sobrevivido a las múltiples invasiones sufridas por los irlandeses a lo largo de los siglos. Se dice que estas islas fueron el único lugar que jamás perteneció a la corona británica y que la inmensa mayoría de habitantes nunca dejaron de hablar gaélico resistiéndose a tener que usar el inglés impuesto por los británicos. De hecho en las islas se realizan cursos de gaélico en verano para niños y filólogos ya que es uno de los últimos lugares donde se sigue hablando gaélico.

Como he dicho anteriormente, el Archipiélago de las Aran está formado por tres islas: Inis Mór (Inishmor) que es la mayor, Inis Meáin (Inishmann), la del medio e Inis Oírr (Inisheer) que es la más pequeña. Situadas a unos 40 km de la bahía de Galway, se puede acceder en ferry desde la propia Galway y también desde el pintoresco pueblo de Doolin, donde vale la pena alojarse en su camping al borde del mar o en alguno de sus B&B. La compañía Doolin Ferries realiza salidas a las tres islas en diferentes horarios, y aunque casi siempre quedan algunos billetes, nosotros recomendamos reservar con antelación para no quedarse sin plaza.

Inis Mór, la isla más grande con unos 850 habitantes y 12 km de longitud, es la más visitada de las tres y destaca por sus enormes acantilados y por conservar restos de antiguas iglesias celtas con sus cementerios y cruces al lado. Se necesita todo un día para verla con tranquilidad. Inis Meáin, la del medio y menos visitada, destaca también por poseer bonitos paisajes y tener unas pequeñas playas en las que relajarse y tomar un poco el sol (cuando sale), porque tomar un baño en el frío y salvaje Atlántico es una tarea de locos. Por último, Inis Oírr (Inisher) es la más pequeña con apenas 6 km de longitud y 300 habitantes, y en ella se pueden ver restos de un túmulo funerario del año 2000 AC, además de colonias de focas que la habitan.

En nuestro viaje a Irlanda nos decidimos por visitar Inis Oírr ya que al ser la más pequeña y más cercana a la costa (solo 40 minutos de viaje) podríamos verla tranquilamente y sin agobios. Hay bastantes cosas que hacer con niños en Inis Oírr. Por ejemplo la posibilidad de ver la colonia de focas nos entusiasmó ya que de ser así a Xavi y Àlex les encantaría ver estos animales en libertad. En época veraniega hay varias salidas hacia Inis Oírr: a las 10:00h, 11:00h y 13:00h. El viaje de ida y vuelta cuesta 20 euros por adulto y 10 para los niños de 3 a 15 años mientras que los de 0 a 3 años pueden viajar de manera gratuita. Como he dicho anteriormente, la mayoría de veces se pueden encontrar entradas en la taquilla del puerto de Doolin, pero lo mejor es comprar los tickets con antelación para evitarse las colas y también quedarse en tierra.

Nosotros las compramos en esta WEB en la cual siempre hay disponibilidad y además hay interesantes ofertas para combinar el viaje a las islas con tours a los acantilados de Moher.

Fue un acierto ya que nada más llegar cogimos el primer ferry y poder así aprovechar el día. Aunque no era su primera vez, a nuestros dos niños les encantó la aventura de subir en barco hasta la isla.

Una vez en la isla lo recomendable es alquilar algún medio de transporte para recorrerla libremente durante todo el día ya que al no ser excesivamente grande con una sola jornada basta para verla toda. Se puede pasear en carruaje de caballos, en tractor con remolque o también en bicicleta y en el mismo puerto en el que atraca el barco se puede escoger cualquiera de estos medios de transporte. Nosotros nos decidimos por alquilar bicicletas (nos costaron 36 euros para los 4) ya que esto nos iba a dar total libertad de ir a nuestro aire y no tener que seguir la ruta y el tiempo marcados que tienen los tractores o carruajes de caballos.

   

Desde el puerto hay que tomar la única carretera que existe la cual se van segregando en varios senderos los cuales llevan todos a la vía principal. Estos senderos están rodeados de piedra y discurren al borde del mar lo que hace que el paisaje sea simplemente espectacular

Uno de los atractivos de Inis Oírr es poder ver una pequeña colonia de focas que habitan en las proximidades del puerto y que con la marea baja se dejan ver tomando el sol acostadas en unas playas rocosas. Por eso es importante ir también en el primer ferry cuando la marea aún está baja y es posible pillarlas, aunque desgraciadamente para nosotros no las pudimos encontrar y nos quedamos con las ganas de verlas. Fue una pequeña decepción para nuestros niños aunque ya iban avisados de que esto podía pasar.

De todos modos hay más lugares interesantes en la isla, como por ejemplo los restos de antiguas iglesias paleocristianas de las cuales prácticamente solo quedan ya algunos pequeños muros que la rodeaban a modo de terrazas.

    

Merece la pena también pararse en mucha de las zonas que hay al borde del mar para ver la furia del océano golpeando contra las rocas. Si hace un día soleado como el que tuvimos es ideal poder sentarse a tomar algo, o simplemente disfrutar del paisaje.

Volviendo de nuevo hacia el puerto y en dirección contraria también hay otros atractivos como las ruinas del castillo de O’Brien, ubicado en uno de los puntos más altos de la isla. Este pequeño castillo fue construido en el siglo XIV dentro del fuerte amurallado Dún Formna (realizado en la Edad de Piedra), por el clan O’Brien, el cual gobernaba la isla en ese tiempo.

Allí se encuentra el punto más alto y aunque la isla es pequeña es importante saber que para recorrerla toda en bicicleta o a pie hay que tener una condición física aceptable ya que su orografía es muy irregular y presenta constantes subidas y bajadas lo que fatigó bastante a Sonia al final del día. De hecho si no estás mínimamente preparado es mejor que des la vuelta en tractor o carruaje. Por eso nosotros no subimos hasta lo alto del fuerte y lo bordeamos siguiendo la carretera para llegar hasta los restos del Plassey, un barco que naufragó en las costas de la isla tras una fuerte tormenta.

Este naufragio tuvo lugar en 1960 y cuentan las historias de Inisher que los isleños rescataron a los los tripulantes del barco y que ninguno falleció. Parece ser que la tormenta fue tan brusca que el navío acabó arrastrado hacia la orilla dejándolo encallado hasta hoy, formando así una estampa muy curiosa y convirtiendo aquello en un atractivo turístico más de la isla.

    

Siguiendo el camino, un poco más adelante del Plassey está otro de los puntos interesantes de la isla, un pequeño faro que servía de guía a los barcos en las oscuras noches del Atlántico.

Por último y de vuelta hacia la zona portuaria, otra de las cosas que se puede hacer en Inis Oírr con niños es pararse a tomar un helado o un tentempié en alguno de los puestos que hay allí. En nuestro caso aprovechamos también para estirar las piernas mientras Xavi y Àlex jugaban en la amplia zona de juegos y columpios la cual estaba llena de familias.

    

Y así pasamos un rato jugando mientras esperábamos la hora de partida del barco, momento en el que acabó nuestra estancia en Inis Oírr, una visita sin duda muy recomendable en un viaje a Irlanda.

Autor entrada: brunete80

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