Qué hacer en el Parque Nacional de Lahemaa

Estonia, Letonia y Lituania son tres países fantásticos para visitar durante un roadtrip de un par de semanas. Durante nuestro viaje por estos Países Bálticos pudimos combinar bonitas ciudades con parques naturales increíbles. Países llenos de contrastes que de verdad os recomendamos visitar tanto si  vais solos, en pareja, amigos o como nosotros con niños.

Un lugar que es especial para pasar varios días desconectado del mundanal ruido que nos rodea es el Parque Nacional de Lahemaa, al norte de Estonia situado a solo 50 kilómetros de Tallin. Muy pocos turistas extranjeros se aventuran a pasar unos días entre estos 735 kilómetros cuadrados rodeados de naturaleza.

Fue reconocido como el primer Parque Nacional de la antigua URSS y lo mejor de él es que combina frondosos bosques con bellos paisajes marítimos. De ahí su nombre, Laht que significa en estonio “bahía”, mientras que maa significa tierra. Por tanto Lahemaa es la tierra de las bahías. Y aunque está formado mayormente por naturaleza, también posee muchos pueblecitos perdidos dentro del bosque y otros pegados al mar en alguna de sus bahías. El turismo rural tiene mucho que ofrecer ya que en el parque se pueden realizar actividades de aventura como mountain bike o trekking.

Hay bastante oferta de alojamiento. En nuestro caso elegimos un pequeño complejo en Haaviku (no se trata de ningún tipo de publicidad, solamente relatemos nuestra experiencia) formado por 6 cabañitas con todo lujo de detalle.

Sauna, barbacoa, cocina exterior y una pequeña granja. De verdad totalmente recomendable.

Es ideal para ir con niños los cuales disfrutan de la desconexión para vagar y jugar libremente. De todos modos hay bastantes lugares de este tipo en Lahemaa para alojarse aunque este nos pareció ideal por las opiniones de anteriores huéspedes.

Tanto si os gusta hacer deporte como si no, es obligatorio hacer alguna ruta de las múltiples que hay por todo el parque. Naturaleza en estado puro con unos senderos perfectamente limpios y arreglados para caminar. En nuestro caso hicimos una ruta de 2 kilómetros y fue una gran experiencia.

Se nota que los estonios se toman en serio lo de cuidar sus parajes. Además hay carteles indicativos con la flora y fauna del lugar además de las diferentes rutas.

Pero como no todo es bosque en Lahemaa. Ya os habíamos dicho que también estaba pegada al mar, concretamente junto a 4 pequeñas bahías justo enfrente del golfo de Finlandia en el Mar Báltico. En una de estas bahías se encuentra la localidad de Käsmu. Con una escuela marítima y un bonito puerto, muchos estonios vienen aquí a pasar sus vacaciones veraniegas.

Allí comimos en un pequeño restaurante a pie de puerto de lo más tranquilo. Por apenas 36 euros (precios 2016) degustamos un plato de pan negro especial de ajo como entrante, pasta con salmón y cerdo con guarnición como principales y un plato de bolitas de pollo para Xavi.

Así que como podéis ver, este Parque Nacional es un buen destino ideal para pasar al menos un par de días desconectados rodeados de naturaleza. Aunque también existe la opción de acercarse por la mañana desde Tallin y pasar todo el día realizando alguna actividad de aventura.

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