Adiós Riga. Estancia en el Parque Nacional del Gauja.

Escribimos estas líneas desde la maravillosa casa de alquiler que hemos alquilado para pasar dos días de descanso en el Parque Nacional del Gauja. Aunque esto, es algo que contaremos mejor luego, ya que para llegar nos hemos despedido primero de Riga, la capital de Letonia en la que hemos estado los últimos dos días.

Hemos salido bastante temprano ya que queríamos hacer alguna parada antes de llegar al Gauja. La primera de ellas para ver los edificios de Art Nouveau de Riga. Unos edificios situados también en el centro y que han sido reconocidos por la UNESCO por su belleza. Tampoco hemos estado mucho y solo hemos hecho alguna que otra foto para por lo menos decir que hemos estado ahí.

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La verdad, poco que reseñar por lo que nos hemos ido rápido hacia el Museo Etnográfico letón, al cual hemos dudado si ir o no. Y por suerte hemos acertado al visitarlo. Se trata de un museo al aire libre de 86 hectáreas a orillas del lago Jugla, en el que a través de un precioso bosque se pueden ver casas típicas medievales de la zona báltica como por ejemplo iglesias, molinos de viento y otras construcciones.

Está organizado de acuerdo a las regiones de Letonia resaltanto los aspectos principales de cada una. Muchos edificios contienen objetos cotidianos e incluso se pueden ver artesanos trabajando lo que nos ofrece una perspectiva más real de cómo era la vida rural en pleno siglo XIX.

Justamente hoy, al ser domingo hemos tenido la suerte de ver una feria con música, actividades al aire libre, puestos de comida, etc… justo pegado al río que baña la zona. Todo un espectáctulo para los sentidos y un lujo para las familias que iban acudiendo allí a pasar el día. Ha sido una pena ya que nos hubiera encantado estar más rato allí, pero tenemos la ruta bastante ajustada y por lo tanto hemos seguido nuestro camino hacia el Gauja.

Apenas una horita de trayecto nos ha llevado hasta Sigulda, la bonita localidad de entrada al parque. Hemos aprovechado para comer en un pequeño bar buffet con terraza mientras los niños jugaban un rato. Así, tras reponer fuerzas hemos ido a dar una rápida vuelta por allí, especialmente para conocer sus murallas y castillo. Tampoco nos hemos podido explayar mucho, ya que la dueña de nuestro próximo alojamiento nos estaba esperando para entregarnos las llaves. Pero hay que reconocer que sí que es bonito y que con más tiempo habría valido la pena ver el pueblo con más detenimiento. Una lástima, ya que en las fotos se observa lo encantador que es.

Y por fin, después de todo el día entre carretera y varias paradas, hemos llegado a nuestro destino en el Parque Nacional del Gauja. La maravillosa Guest House Kalnini. Por 100 euros la noche, hemos disfrutado de esta casa de madera típica con capacidad para hasta 10 huéspedes que hemos disfrutado nosotros durante dos días. Es un precio de lo más económico teniendo en cuenta la época del año y lo enorme que es.  Sin duda, ha valido la pena.

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La casa tiene de todo, es amplia con todas las comodidades. Además tiene una sauna propia en la zona del baño que hemos podido utilizar cuando se han acostado nuestros niños. La parcela es enorme, por lo que Xavi y Àlex han podido correr y jugar sin ningún peligro.

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Finalizada la primera parte de nuestra aventura, lo que buscábamos en este alojamiento se ha cumplido sobradamente. Conocida Lituania y parte de Letonia, ahora buscábamos dos días de descanso en plena naturaleza, donde los cuatro pudiésemos desconectar sin hacer absolutamente nada. Sobretodo pensando en nuestro pequeños, los cuales han cargado las pilas en esta “parada técnica” de cara a lo que aún nos queda, que seguro será apasionante.

Uno de los momentazos de esta estancia ha sido poder ver como venían las cigüeñas al atardecer cerca de donde estábamos sentados. Un auténtico privilegio de la naturaleza.

Quedan también en nuestro recuerdo algunos instantes de relax en aquella bonita casa.

Así pues, esta estancia en el Parque Nacional del Gauja ha sido un auténtico acierto el cual recomendamos en caso de querer ir por allí. De hecho este fue el primer alojamiento que contratamos allá por el invierno pasado cuando diseñábamos el viaje, conscientes de la escasez de plazas en época veraniega. Al día siguiente nos tocaba cambiar de nuevo de país, el tercero de nuestro periplo. En este caso Estonia. Pero eso es algo que contaremos en la próxima entrada……….

Autor entrada: brunete80

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